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Evangelio del día y comentario – 24 de mayo de 2021

Mc 10, 17-27: Vende lo que tienes y sígueme

Ntra. Sra. María Auxiliadora Vicente de Lerins (450) Eclo 17, 24-28: Aléjate de la injusticia Salmo 31: Alégrense justos y gocen en el Señor

En aquel tiempo, cuando Jesús se puso en camino, llegó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar vida eterna? 18Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios. 19Conoces los mandamientos: “no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no jurarás en falso, no defraudarás; honra a tu padre y a tu madre”. 20Él le contestó: Maestro, todo eso lo he cumplido desde la adolescencia. 21Jesús lo miró con cariño y le dijo: Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme. 22Ante estas palabras, se llenó de pena y se marchó triste; porque era muy rico. 23Jesús mirando alrededor dijo a sus discípulos: Difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas. 24Los discípulos se asombraron de lo que decía. Pero Jesús insistió: ¡Qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios. 26Ellos llenos de asombro y temor se decían: Entonces, ¿quién puede salvarse? 27Jesús los quedó mirando y les dijo: Para los hombres es imposible, pero no para Dios; porque para Dios todo es posible.

Comentario

Después de celebrar la fiesta de Pentecostés, con la que cerramos el tiempo Pascual, regresamos al llamado “tiempo ordinario” pero en realidad es el tiempo del Espíritu. Es Él quien continúa en nuestro mundo la misión del Padre y del Hijo. Retomamos la lectura del evangelio de Marcos. El texto de hoy se compone de dos partes: el relato de una vocación frustrada por el apego a la riqueza (vv. 17-22) y algunas consideraciones sobre el peligro de las riquezas (vv. 23-27). Un hombre en búsqueda de la vida eterna se le acerca Jesús. No le parece suficiente el cumplimiento del decálogo. Tiene sed de algo más, de algo nuevo y distinto. Percibe en Jesús esa novedad y Él lo invita a dar un salto de calidad: Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme. Lo que marca la diferencia es el seguimiento de Jesús; pidámosle que nos permita seguirlo sin ataduras, como María, nuestra Madre Auxiliadora.

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