Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 24 de abril de 2020

Jn 6, 1-15: Repartió pan a los que quisieron

Benito Menni, fundador (1914) Fidel de Sigmaringa (1622) Primera lectura: Hch 5, 34-42 No dejaban de anunciar el Evangelio Salmo responsorial: Sal 26, 1.4.13-14

Después de esto pasó Jesús a la otra orilla del lago de Galilea, el Tiberíades. 2 Le seguía un gran gentío, porque veían las señales que hacía con los enfermos. 3 Jesús se retiró a un monte y allí se sentó con sus discípulos. 4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Levantando la vista y viendo el gentío que acudía a él, Jesús dice a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para darles de comer? 6 Lo decía para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer… 10Jesús dijo: Hagan que la gente se siente. Había hierba abundante en el lugar. Se sentaron. Los hombres eran cinco mil. 11Entonces Jesús tomó los panes, dio gracias y los repartió a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados: dándoles todo lo que quisieron. 12Cuando quedaron satisfechos, dice Jesús a los discípulos: Recojan las sobras para que no se desaproveche nada. 13Las recogieron y, con los trozos de los cinco panes de cebada que habían sobrado a los comensales, llenaron doce canastas. 14Cuando la gente vio la señal que había hecho, dijeron: Éste es el profeta que había de venir al mundo. 15Jesús, conociendo que pensaban venir para llevárselo y proclamarlo rey, se retiró de nuevo al monte, él solo.

Comentario

El consejo del rabino Gamaliel sobre lo que hay que hacer con los predicadores cristianos suena lógico en términos de apertura religiosa, aunque no tan coherente en términos constatativos; muchas iniciativas humanas, incluso contrarias al proyecto del Reino, lejos de fracasar, han perdurado por siglos. De alguna manera, Gamaliel es un fariseo tolerante ante la novedad que representaba la fe cristiana en medio del judaísmo, y deja entrever que Dios lleva el hilo de la historia de la salvación humana. Acostumbramos medir el éxito de las empresas con números y cifras, incluso en los eventos y procesos de pastoral. Por supuesto que hay buscar ser eficaces y tener parámetros, pero no han de ser ellos los que dirijan la dinámica de la fe, esperanza y caridad cristianas. No son las multitudes ni la popularidad lo que indica el éxito de una iniciativa, sino lo que consigue transformar el corazón humano. ¿Qué ha cambiado el Evangelio de Cristo a nuestro alrededor? ¿Me hace tolerante y abierto de corazón?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *