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Evangelio del día y comentario – 23 de septiembre de 2020

Lc 9, 1-6: Los envió a proclamar el Reino de Dios

Pío de Pietrelcina (1968) Primera lectura: Prov 30, 5-9 Concédeme el pan diario Salmo responsorial: Sal 118, 29.72.89.101.104.163

En aquel tiempo, convocó Jesús a los Doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar enfermos. 3 Les dijo: No lleven nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero, ni dos túnicas. 4 En la casa en que entren permanezcan hasta que se vayan. 5 Si no los reciben, al salir de la ciudad sacudan el polvo de los pies como prueba contra ellos. 6 Cuando salieron, recorrieron los pueblos anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos por todas partes.

Comentario

Cómo hacer que la Palabra sea creída? Este mes de la Biblia nos propone Jesús el secreto de la misión, llevar el Evangelio y sanar los enfermos, solo será posible desde una actitud de total desprendimiento, sin llevar nada para el camino, sin pan ni dinero, confiando siempre en Dios, a imitación del Maestro, enviado por el Padre. Esto parece imposible en un mundo como el nuestro en el que la confianza está siempre puesta en las cosas, en los medios, en la técnica y casi nunca en la fuerza de Dios. Nos parece una locura, por eso nos enseña el orante de la primera lectura: dame dos cosas “sinceridad” y “lo necesario”, porque reconoce que es una tentación tener más de la cuenta y olvidarse de Dios. Los pobres dependemos de Dios y con ello tenemos una gran ayuda para la libertad y la alegría del Evangelio. Nos preguntamos, ¿qué pedimos a Dios en nuestras oraciones, aceptación libre o complacer nuestros egoísmos? ¿Cómo vivimos nuestro ser enviados, desprendidos y libres, o cargando nuestros propios refugios?

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