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Evangelio del día y comentario – 23 de octubre de 2019

Lc 12, 39-48: Al que se le dio mucho, se le exigirá mucho

Antonio Galvao (1822) Juan Capistrano (1456) Primera lectura: Rom 6, 12-18 Ofrézcanse a Dios Salmo responsorial: Sal 123, 1-8

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Entiendan bien esto: si el dueño de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete en su casa. 40Ustedes también estén preparados, porque cuando menos lo piensen llegará el Hijo del Hombre. 41Pedro le preguntó: Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos? 42El Señor contestó: ¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su personal, para que les reparta las raciones de comida a su tiempo? 43Dichoso aquel sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre actuando así. 44Les aseguro que le encomendará administrar todos sus bienes. 45Pero si aquel sirviente, pensando que su señor tarda en llegar, se pone a pegar a los muchachos y muchachas, a comer y beber y emborracharse, 46llegará el señor de aquel sirviente el día y la hora menos esperados, lo castigará y lo tratará como a los traidores. 47Aquel sirviente que, conociendo la voluntad de su señor, no prepara las cosas ni cumple lo mandado, recibirá un castigo severo; 48pero aquel que sin saberlo, cometa acciones dignas de castigo, será castigado con menos severidad. A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien mucho se le confió mucho más se le exigirá.

Comentario

Jesús, nuevamente, reflexiona usando la imagen de un servidor que queda a cargo de una casa en ausencia de su dueño. A través de ella nos llama a vivir según un modelo ético de autonomía que se describe con palabras como libertad, gracia, espíritu, vida y fe, superando otro modelo opuesto, de heteronomía, que se describe con palabras como esclavitud, pecado, carne, muerte, ley. Jesús invita a sus discípulos a identificarse con el administrador fiel y prudente que asume su responsabilidad independientemente de la presencia del dueño de casa. Porque, para él, el sentido de cumplir con sus obligaciones le viene dado principalmente del vínculo personal con el dueño de la casa y no tan solo con las normas. Superar la dimensión del mero cumplimiento de la ley significa crecer en autonomía, en libertad interior, allí donde se fundamenta el sentido último de nuestras responsabilidades. ¿Qué sentido damos al cumplimiento de nuestras obligaciones?

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