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Evangelio del día y comentario – 23 de enero de 2020

Mc 3, 7-12: Tú eres el Hijo de Dios

Mariana Cope (1918) Primera lectura: 1Sm 18, 6-9; 19, 1-7 Saúl te busca para matarte Salmo responsorial: Sal 55, 2-3.9-10a.10b-12.13

Jesús se retiró con sus discípulos junto al lago. Lo seguía una multitud desde Galilea, Judea, 8 Jerusalén, Idumea, Transjordania y del territorio de Tiro y Sidón. Una multitud, al oír lo que hacía, acudía a él. 9 Entonces dijo a los discípulos que le tuvieran preparada una barca, para que el gentío no lo apretujase. 10Ya que, como curaba a muchos, los que sufrían achaques se le tiraban encima para tocarlo. 11Los espíritus inmundos, al verlo caían a sus pies gritando: Tú eres el Hijo de Dios. 12Y los reprendía severamente para que no lo descubrieran.

Comentario

Personas de todas partes, judíos y paganos, acuden a Jesús para encontrar salud y paz. Parece que las instituciones vigentes no llenan las expectativas del pueblo que sufre la marginación y la dominación extranjera. Jesús continúa combatiendo el mal con pasión y decisión. El hecho de que sus adversarios lo quieran evidenciar es para que los dirigentes del pueblo aplaquen el entusiasmo que ha desatado entre los empobrecidos y excluidos. Se trata de descalificar su acción para poder atacarlo. Pero Jesús los reprende con severidad pues no le interesa la fama sino servir con generosidad. Valores supremos del Reino de Dios son el servicio y la generosidad. Que el Señor nos ayude a servir, entregarnos, comprometernos con radicalidad a la causa del Reino como Jesús. Que podamos renunciar con entera libertad a los sentimientos y aspiraciones de poder y de prestigio que a veces se esconden en nuestros deseos filantrópicos. ¿Qué debemos hacer para que nuestras comunidades sean lugar de paz y de vida para nuestra gente?

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