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Evangelio del día y comentario – 23 de agosto de 2021

Mt 23, 13-22: ¡Ay de ustedes, guías ciegos!

Felipe Benicio (1285) 1Tes 1, 1-5.8b-10: Se volvieron a Dios Salmo 149: El Señor ama a su pueblo

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: ¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el reino de los cielos! ¡No entran ni dejan entrar a los que lo intentan! 14¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que devoran los bienes de las viudas, mientras hacen largas oraciones para que los tengan por justos! ¡La sentencia para ustedes será más severa! 15¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un partidario, y cuando lo consiguen, lo hacen doblemente más merecedor del infierno que ustedes! 16¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: Quien jura por el santuario no se compromete, quien jura por el oro del santuario queda comprometido! 17¡Tontos y ciegos!, ¿qué es más importante? ¿El oro o el santuario que consagra el oro? 18Dicen: Quien jura por el altar no se compromete, quien jura por la ofrenda que hay sobre el altar queda comprometido. 19¡Ciegos! ¿Qué es más importante? ¿La ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? 20Porque quien jura por el altar jura por él y por cuanto hay sobre él; 21y quien jura por el santuario jura por él y por quien lo habita; 22y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y por el que está sentado en él

Comentario

San Mateo pone en labios de Jesús unas palabras muy fuertes contra los letrados y fariseos. Jesús, profeta, exhorta a la conversión, anuncia el Reino a los pobres y pecadores, suele mostrar todo el amor del Padre; sin embargo, como Profeta también denuncia con fuerza y dureza la injusticia y la mentira. Así lo hace Jesús contra los maestros de la ley y los fariseos. Hoy, leemos y escuchamos algunos reproches, no solo a ellos, también a los que tenemos alguna responsabilidad en la vida de la familia o en el campo de la educación o de la comunidad eclesial. Jesús denuncia a los que llevan una “vida doble”, entre lo que enseñan y hacen; a quiénes son exigentes con los demás y tolerantes y comprensivos consigo mismos; a quiénes son hipócritas que por fuera presentan una cara y por dentro tienen otra. Esta denuncia de Jesús la podemos aplicar a nosotros, pues puede esconderse, en nuestro interior, un pequeño o grande fariseo. Hagamos un examen serio. ¿Descubro en mí mismo actitudes farisaicas?

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