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Evangelio del día y comentario – 22 de octubre de 2020

Lc 12, 49-53: No he venido a traer paz

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Vine a traer fuego a la tierra, y, ¡cómo desearía que ya estuviera ardiendo! 50Tengo que pasar por un bautismo, y, ¡qué angustia siento hasta que esto se haya cumplido! 51¿Piensan que vine a traer
paz a la tierra? No he venido a traer la paz sino la división. 52En adelante en una familia de cinco habrá división: tres
contra dos, dos contra tres. 53Se opondrán padre a hijo e hijo a padre, madre a hija e hija a madre, suegra a nuera y
nuera a suegra.

Reflexión

Antonio María Claret define a los misioneros como “hombres de fuego que, ardiendo en caridad, abrasan por dónde pasan”. Este día, no podemos dejar de evocar al “Papa Misionero”, Juan Pablo II, recientemente canonizado por el ministerio del papa Francisco. También, es obligado hacer memoria de la III Conferencia del CELAM, celebrada en Puebla, México en
1979. Conferencia, presidida por él mismo, que habló, entre muchas otras cosas, de los rostros sufrientes de Jesucristo en América Latina y el Caribe; de las divisiones y conflictos en las familias, de la entrega apostólica de muchos laicos y del martirio de hombres y mujeres a lo largo y ancho del continente. Jesús, hombre de fuego, nos participa de su Espíritu y nos
impulsa a romper hábitos y costumbres para abrirnos a la novedad y radicalidad de su Reino y a entender la “anchura y la longitud, la altura y la profundidad” del amor de Dios. ¿Conoces a alguna persona que arda en caridad? ¿Cómo se aviva el fuego de Jesús en tu comunidad?

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