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Evangelio del día y comentario – 22 de marzo de 2021

Jn 8, 1-11: Quién no tenga pecado, tire la piedra

Lea (384) Dn 13, 1-9.15-17.19- 30.33-62: Ahora tengo que morir Salmo 22: Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a los fariseos: Yo soy la luz del mundo, quien me siga no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Le dijeron los fariseos: Tú das testimonio a tu favor: tu testimonio no es válido. Jesús les contestó: Aunque doy testimonio a mi favor, mi testimonio es válido, porque sé de dónde vengo y adónde voy; en cambio ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. Ustedes juzgan según criterios humanos, yo no juzgo a nadie. Y si juzgase, mi juicio sería válido, porque no juzgo yo solo, sino con el Padre que me envió. Y en la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Yo soy testigo en mi causa y es testigo también el Padre que me envió. Le preguntaron: ¿Dónde está tu padre? Jesús contestó: Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre. Si me conocieran a mí, conocerían a mi Padre. Estas palabras las pronunció junto al lugar del tesoro, cuando enseñaba en el templo. Nadie lo detuvo, porque no había llegado su hora.

Comentario

La fiesta de las Tiendas era la fiesta de la luz, porque rememoraba la marcha del pueblo por el desierto, cuando Dios protegía al pueblo del sol inclemente y, de noche, les daba luz. Durante la semana de las celebraciones, los fieles habitaban en las chozas que construían para la ocasión, como una oportunidad penitencial, porque las conectaban con el exilio que había sido el castigo por sus infidelidades. En el marco de esta fiesta se escuchan las palabras de Jesús. La luz de la que Jesús habla es la que aporta su revelación, Él mismo, por sus palabras y obras. El templo, la Ley y el pueblo mismo se entendían como luz para el mundo, que rompe la iniquidad y corrupción del pecado. La luz es la bondad de Dios. El cristiano participa de esa luz desde su bautismo, que ha de mantener viva e irradiar con sus buenas obras. El bien es difusivo. Nos corresponde reconocer, alentar y realizar el bien en toda nuestra existencia. ¿Qué obra de luz realizaremos hoy?

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