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Evangelio del día y comentario – 22 de marzo de 2020

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Jn 9, 1-41: Fue, se lavó, y volvió con vista

4º de Cuaresma Lea (384) Primera lectura: 1Sm 16, 1b.6-7.10-13a David es ungido rey Salmo responsorial: Sal 22, 1-6 Segunda lectura: Ef 5, 8-14 Cristo será tu luz

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio un hombre ciego de nacimiento… escupió en el suelo, hizo barro con la saliva, se lo puso en los ojos 7 y le dijo: Ve a lavarte a la piscina de Siloé, que significa enviado. Fue, se lavó y al regresar ya veía. 8 Los vecinos y los que antes lo habían visto pidiendo limosna comentaban: ¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna? 9 Unos decían: Es él. Otros decían: No es, sino que se le parece. Él respondía: Soy yo…13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego…15Los fariseos le preguntaron otra vez cómo había recobrado la vista. Les respondió: Me aplicó barro a los ojos, me lavé, y ahora veo. 16Algunos fariseos le dijeron: Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no observa el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un pecador hacer tales milagros? Y estaban divididos. 17Preguntaron de nuevo al ciego: Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos? Contestó: Que es profeta…34Le contestaron: Tú naciste lleno de pecado, ¿y quieres darnos lecciones? Y lo expulsaron. 35Oyó Jesús que lo habían expulsado y, cuando lo encontró, le dijo: ¿Crees en el Hijo del Hombre? 36Contestó: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? 37Jesús le dijo: Lo has visto: es el que está hablando contigo. 38Respondió: Creo, Señor. Y se postró ante él.

Comentario

El evangelio de Juan, en su estructura, no tiene relatos de milagros, sino que tiene signos. Así se conocen aquellas señales que Jesús realiza para manifestar la llegada del Reino en medio de la humanidad. Esto es importante entenderlo para captar la trama teológica del cuarto evangelio. Esta intención es importante: pretende que el lector no se frene ante los datos milagrosos, sino que vea la acción de Dios que produce libertad. Hoy la liturgia de la Palabra, coloca al cristiano frente al relato del ciego de nacimiento. ¿Cuál es el sentido de este texto?

El Evangelista hace entrar en escena a Jesús realizando un signo propio de la lógica teológica del cuarto evangelio. Queda de manifiesto, con el signo que Jesús realiza, que Él es la luz del mundo y que es el único que puede colocar en marcha la nueva creación. La saliva de Jesús unida al barro, más la palabra que proclama, se constituye en los símbolos que indican que Jesús está realizando una nueva creación. Jesús, con su vida, con sus palabras y con signos disipa el imperio de las tinieblas y convoca a la luz verdadera. Eso lo recuerda, de manera preciosa, Pablo en la carta a los Efesios: Si en un tiempo eran tinieblas, ahora son luz por el Señor: vivan como hijos de la luz. Jesús convoca a la Luz. Él lleva a todo hombre y mujer a la luz. Quien entra en contacto con Jesús no puede seguir viviendo según la lógica de las tinieblas. La experiencia existencial con Jesús hace posible que la luz reine en la vida de quien se adhiera a Él. Todo queda gobernado por Él, que es la luz.

Esta experiencia cuaresmal, que estamos viviendo, como itinerario de fe, es una invitación a tener una experiencia existencial con la persona de Jesús, a fin de que el imperio de las tinieblas, en el que hemos vivido, sea derrocado. El ciego que ahora, por la acción liberadora de Jesús, puede ver, no solamente es un curado pasivo, sino que reconoce a Jesús y se vincula a la causa del Reino, lo declara el Señor de su vida y comienza a caminar por la propuesta de humanidad que Jesús ofrece al mundo. ¿Estamos dispuestos a dejarnos curar por Jesús y entrar en la exigencia radical que nos pide?

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