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Evangelio del día y comentario – 22 de agosto de 2019

Lc 1, 26-38: A todos los que encuentren, invítenlos a la boda

Santa María Reina 22 Primera lectura: Is 9, 1-6 El primero que salga de mi casa a recibirme, será para el Señor Salmo responsorial: Sal 112, 1-8

Jesús tomó de nuevo la palabra y se dirigió a los jefes de los sacerdotes y ancianos con esta parábola: 2 El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. 3 Envió a sus sirvientes para llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron ir. 4 Entonces envió a otros sirvientes encargándoles que dijeran a los invitados: … vengan a la boda. 5 Pero ellos se desentendieron: uno se fue a su campo, el otro a su negocio; 6 otros agarraron a los sirvientes, los maltrataron y los mataron. 7 El rey se indignó y, enviando sus tropas, acabó con aquellos asesinos e incendió su ciudad. 8 Después dijo a sus sirvientes: … 9 Vayan a los cruces de caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda. 10Los sirvientes a los caminos y reunieron a cuantos encontraron, malos y buenos. El salón se llenó de convidados. 11Cuando el rey entró para ver a los invitados, observó a uno que no llevaba traje apropiado. 12Le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado sin traje apropiado? Él enmudeció. 13Entonces el rey mandó a los guardias: Átenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 14Porque son muchos los invitados pero pocos los elegidos.

Comentario

La parábola resume la actitud hostil y violenta de las autoridades religiosas de Israel frente al mensaje de Jesús. No solo fueron sordos e indiferentes, sino que maltrataron y asesinaron al enviado de Dios. El reino se presenta como un banquete de bodas, donde el rey representa a Dios, el esposo a Jesús, los criados a los profetas, los primeros invitados a Israel y los segundos invitados al nuevo pueblo de Dios. El salón se llenó con los pobres de la tierra. El traje apropiado para la fiesta indica que los invitados, aunque pobres, deben cumplir con las condiciones que exige pertenecer al proyecto de Jesús. Por esto, aunque en el camino fueron invitados “buenos y malos”, en la fiesta nadie puede seguir en su condición de “malo”, pues será expulsado de la misma. Por parte de Dios todos estamos invitados al banquete del reino, somos nosotros, con nuestra manera de vivir, los que decidimos estar o no estar en la fiesta de Jesús. ¿Qué traje llevas puesto en la fiesta cristiana de cada día?

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