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Evangelio del día y comentario – 21 de agosto de 2021

Mt 23, 1-12: No hacen lo que dicen

Pío X (1914) Rut 2, 1-3.8-11; 4, 13-17: El Señor pague tu buena acción Salmo 128: Esta es la bendición de quien teme al Señor

Jesús, dirigiéndose a la multitud y a sus discípulos, 2 dijo: En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos. 3 Ustedes hagan y cumplan lo que ellos digan, pero no los imiten; porque dicen y no hacen. 4 Atan fardos pesados, difíciles de llevar, y se los cargan en la espalda a la gente, mientras ellos se niegan a moverlos con el dedo. 5 Todo lo hacen para exhibirse ante la gente: llevan cintas anchas y flecos llamativos en sus mantos. 6 Les gusta ocupar los primeros puestos en las comidas y los primeros asientos en las sinagogas; 7 que los salude la gente por la calle y los llamen maestros. 8 Ustedes no se hagan llamar maestros, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos. 9 En la tierra a nadie llamen padre, pues uno solo es su Padre, el del cielo. 10Ni se llamen jefes, porque sólo tienen un jefe que es el Mesías. 11El mayor de ustedes que se haga servidor de los demás. 12Quien se alaba será humillado, quien se humilla será alabado.

Comentario

En el texto evangélico, Jesús nos invita a la coherencia de vida contra la hipocresía (no ser coherentes) que contamina nuestro mundo. Jesús cumplía lo que predicaba. Hizo y enseñó; critica en especial a aquellos que tienen una responsabilidad en la sociedad. Desea que seamos cómo árboles que no solo presentan una apariencia hermosa, sino que dan buenos frutos. Que seamos de los que “lo que decimos, lo hacemos”, cumpliendo así la voluntad del Padre. Esto lo refuerza recordando que no debemos dejarnos llevar por la búsqueda de honores y rangos, los cuales no tienen sentido en el proyecto del Reino. Por ello el “maestro”, es decir, el intérprete de la ley solo es Jesús; el “Padre” es uno solo y la Comunidad cristiana está formada sólo por “hermanos” y “hermanas” sin títulos. La autoridad se encuentra en el servicio no en el poder ni en el orgullo. Sería engaño aceptar como verdad lo que no somos ni podemos ser. ¿Soy coherente, es decir, lo que digo lo hago?

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