Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 21 de agosto de 2019

Mt 19, 30—20, 1-16: ¿Vas a tener envidia porque soy bueno?

Pío X (1914) Primera Lectura: Jue 9, 6-15 El Señor es su rey Salmo responsorial: Sal 20, 2-7

Enseñó Jesús: El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña. 2 Cerró trato con ellos en un denario al día y los envió a su viña. 3 Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza algunos que no tenían trabajo 4 y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido. 5 Ellos se fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. 6 Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar? 7 Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña. 8 Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. 9 Pasaron los del atardecer y recibieron un denario. 10Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga. 11Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado: 12Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día. 13Él contestó a uno de ellos: Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario? 14Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti. 15¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso? 16Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Comentario

La imagen de la viña, que en los profetas simbolizaba a Israel, ahora representa al nuevo pueblo de Dios. En la nueva viña lo que determina la calidad del cristiano no es la antigüedad o el mayor rendimiento, sino la aceptación a un llamado gratuito de Dios y a un servicio comprometido con el prójimo. Al final del día, no se trata de desistir a recibir lo justo de acuerdo con las necesidades, sino a querer recibir más por privilegios o prerrogativas personales. Cuando se hacen las cosas solo para alimentar intereses particulares y egoístas, somos los últimos en experimentar el amor de Dios y los primeros en fomentar división e injusticia. El colofón de la parábola “los últimos serán primeros y los primeros últimos”, significa que la igualdad y la equidad son para Jesús un criterio fundamental en la construcción del nuevo pueblo de Dios. Al final de cada día deberíamos preguntarnos por la calidad de la viña familiar y comunitaria que estamos construyendo y por la generosidad en todo lo que hacemos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *