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Evangelio del día y comentario – 20 de septiembre de 2020

Mt 20, 1-16: ¿Tienes envidia porque soy bueno?

25º Ordinario Kim Taegon y comp, (1846) Gaetano Catanoso (1963) Primera lectura: Is 55, 6-9 Mis planes no son los suyos Salmo responsorial: Sal 144, 2-3.8-9.17-18 Segunda lectura: Flp 1, 20b-26 Para mí la vida es Cristo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña. 2 Cerró trato con ellos en un denario al día y los envió a su viña. 3 Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza a otros que no tenían trabajo 4 y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido. 5 Ellos se fueron. Volvió a salir a mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. 6 Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar? 7 Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña. 8 Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. 9 Pasaron los del atardecer y recibieron su jornal. 10Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga. 11Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado: 12Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día. 13Él contestó a uno de ellos: Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario? 14Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti. 15¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso? 16Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Comentario

Las palabras finales del evangelio proclaman una máxima de Jesús: los últimos serán los primeros, porque en su Reino los pobres, los marginados son siempre elegidos los primeros. La parábola contada nos lo afirma: los últimos reciben el pago, aunque no hayan trabajado el día entero, los que están desde el principio reciben el mismo pago y los miran con envidia, les sobrepasa ver cómo el patrón quiere ser bueno con los últimos. “¿No puedo hacer lo que quiera con mis asuntos?”. Compiten aquí la voluntad y el esfuerzo contra la generosidad y bondad en un Reino cuyo premio no será para los primeros sino para todos por igual. Una proclamación de la misericordia y clemencia de Dios, lento a la cólera y rico en piedad que encontramos en el Salmo.

En medio de un mundo competitivo y agresivo en el que vivimos, esta parábola nos sabe a injusticia. ¿Por qué el patrón no sigue mejor los criterios de este mundo? Así es el corazón del Padre y también el de Jesús, responden a criterios totalmente nuevos: ¡no son los primeros los vencedores!, ¡no hay nadie excluido de su amor, ni siquiera los que no están fuera la ley! Los planes de Dios son diferentes Él actúa con otra lógica, sin dejarse condicionar por la mentalidad de la sociedad en la que son premiados los poderosos, los exitosos, “los que cuentan”. Lo leemos en la primera lectura: “mis planes no son sus planes”.

Hemos de reflexionar sobre la valoración del trabajo: hoy se “planea” y se compite por el dinero, por el éxito. Pablo, contra los planes del mundo, nos ofrece su respuesta personal: Para mí la vida es Cristo, poniéndolo como centro y columna de su apostolado y trabajo. Y nos lo propone como modelo: lo importante es que lleven una vida digna de Cristo. Nos invita a valorar el trabajo de todos, sin distinción, como aporte al reino: en Cristo soy capaz de ofrecer lo mejor de mí para el Reino, especialmente el trabajo como realización de mi propia vocación. ¿Valoro el trabajo que realizo como una vocación de servicio al mundo y a las gentes? ¿Cómo están mi plan y proyecto personal: acorde al proyecto de Dios y de la misericordia o acorde a mis propios egoísmos? ¿En la vida diaria, me muevo por criterios humanos y cristianos o por los criterios de un mundo egoísta, frío y competitivo?

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