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Evangelio del día y comentario – 20 de octubre de 2021

Lc 12, 39-48: Al que mucho se le dio, se le exigirá mucho

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Entiendan bien esto: si el dueño de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete en su casa. 40Ustedes también estén preparados, porque cuando menos lo piensen llegará el Hijo del Hombre. 41Pedro le preguntó: Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos? 42El Señor contestó: ¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su personal, para que les reparta las raciones de comida a su tiempo? 43Dichoso aquel sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre actuando así. 44Les aseguro que le encomendará administrar todos sus bienes. 45Pero si aquel sirviente, pensando que su señor tarda en llegar, se pone a pegar a los muchachos y muchachas, a comer y beber y emborracharse, 46llegará el señor de aquel sirviente el día y la hora menos esperados, lo castigará y lo tratará como a los traidores. 47Aquel sirviente que, conociendo la voluntad de su señor, no prepara las cosas ni cumple lo mandado, recibirá un castigo severo; 48pero aquel que sin saberlo, cometa acciones dignas de castigo, será castigado con menos severidad. A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien mucho se le confió mucho más se le exigirá.

Reflexión

Lucas muestra a Jesús conversando con sus discípulos, les propone una parábola y una inquietud surge de Pedro. La pregunta que Jesús responde de manera subyacente es ¿cómo vivir durante el tiempo de la espera del día final? La clave es la inversión del tiempo en los asuntos del Señor y estar preparados para su venida. Jesús presenta la parábola del patrón que vuelve a la boda. Se recoge un tema propio del evangelio de Lucas: la espera del Mesías desde el servicio y la rectitud de vida y, luego, la felicitación de los siervos por su vigilancia, cualidad del que no pierde el impulso espiritual y no se acomoda a sus intereses. Somos invitados a enfrentar la vida con fidelidad creativa, serenidad, la cintura ceñida y las lámparas encendidas, la disponibilidad y la prontitud de trabajar por el Reino y la administración coherente de los dones que Dios nos concede a diario. ¿En qué situaciones debemos actuar para que se manifieste el Señor a través de nosotros?

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