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Evangelio del día y comentario – 20 de junio de 2021

Mc 4, 35-40: ¿Quién es este a quien las aguas obedecen?

12º Ordinario Silverio (537) Job 38, 1.8-11: Aquí se romperá la arrogancia de tus olas Salmo 106: Den gracias al Señor, porque es eterna su misericordia 2Cor 5, 14-17: Lo viejo ha pasado, llega lo nuevo

Un día al atardecer dijo Jesús a sus discípulos: Pasemos a la otra orilla. Ellos despidieron a la gente y lo recogieron en la barca tal como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un viento huracanado, las olas rompían contra la barca que se estaba llenando de agua. Él dormía en la popa sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que naufraguemos? Él se levantó, increpó al viento y ordenó al lago: ¡Calla, enmudece! El viento cesó y sobrevino una gran calma. Y les dijo: ¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tienen fe?

Comentario

¿Quién es este que hasta el viento y las aguas le obedecen? En los textos de este domingo aparece la furia del mar como el protagonista, el símbolo perfecto para entender la furia de los acontecimientos actuales del mundo que provocan destrucción y por supuesto la herida que hemos causado al planeta tierra. El mar con la arrogancia de sus olas es un tema recurrente en las culturas semitas y en la tradición bíblica. Dios habla a Job en medio de la tormenta y se manifiesta como dueño absoluto del universo. El Señor del cielo y la tierra domina el poderío misterioso del mar y le asigna sus fronteras. En el nuevo testamento ya no habla Dios desde las tormentas de la naturaleza sino desde las tormentas históricas que llevan a Jesús y a los pobres de la tierra a una muerte injusta. Ahora Dios habla en su Hijo Jesús, que es la presencia humana de Dios y que se atreve incluso a dormir en medio de una tempestad. En el texto de Marcos se habla de las tormentas que han causado las prácticas, la defensa de la vida, y los signos del Reino que realiza Jesús. Jesús ha entrado en el mar de la historia con sus olas conflictivas. Parece que duerme, pero lleva el control de la historia. Los discípulos no tienen que asustarse tanto. Porque el miedo es peor que la falta de fe. El miedo paraliza y no nos ayuda a entrar en la dinámica del proyecto de Jesús.

El Señor Jesús restaura la furia del mar con una nueva creación, es el hombre nuevo que convierte el huracán de la historia en una brisa suave, como nos recuerda el bello salmo de este domingo. El mar como el lugar de los poderes de la muerte para la cultura judía se convierte ahora en símbolo de una criatura nueva, de una nueva creación. Cristo ha recibido del Padre el poder de la nueva creación. Jesús es el Alfa y la Omega del universo. Podemos intuir que ante la situación actual del planeta que, para algunos científicos, lo hemos convertido en un enfermo en estado terminal, la memoria de un Cristo viajando en una frágil embarcación y en un mar embravecido nos da la esperanza para experimentar su presencia de Señor resucitado en todas nuestras pequeñas prácticas en favor de la ecología integral.

Contemplando al señor Jesús como meta del universo, sentimos una energía especial que engendra en nosotros una gran fortaleza para seguir programando en comunión con Él las pequeñas prácticas en defensa de la madre tierra, hacia un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia. Nuestras vidas son pequeñas embarcaciones. Si Jesús está adentro, las tormentas se convertirán en brisa suave.

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