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Evangelio del día y comentario – 20 de junio de 2020

Lc 2, 41-51: Conservaba todo en su corazón

Inmaculado Corazón de María 20 Primera lectura: Is 61, 9-11 Desbordo de gozo con el Señor Salmo responsorial: Interleccional 1Sm 2, 1.4-8

En aquel tiempo, para la fiesta de Pascua iban sus padres todos los años a Jerusalén. 42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según costumbre. 43Al terminar ésta, mientras ellos se volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. 44Pensando que iba en la caravana, hicieron un día de camino y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos. 45Al no encontrarlo, regresaron a buscarlo a Jerusalén. 46Luego de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que lo oían estaban maravillados ante su inteligencia y sus respuestas. 48Al verlo, se quedaron desconcertados, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.49Él replicó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en los asuntos de mi Padre? 50Ellos no entendieron lo que les dijo. 51Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Comentario

Hoy por hoy, el papel de la mujer dentro de la sociedad gana más relevancia. En efecto, los derechos de la mujer ganan más importancia en diferentes contextos: el trabajo, la familia, la educación, lo político, entre otros. El Evangelio, además de meditar acerca del papel de Jesús quien es presentado como quien prefiere asumir la voluntad del Padre a cualquier opción de vida, incluyendo la de la familia, nos invita a meditar sobre el papel de María y su actitud de guardar y meditar todas estas cosas en su corazón. Tal como Jesús, María también emprende este camino de escucha y meditación de la Palabra. Por eso, María se convierte en modelo de discípula y misionera de Jesús y también en prototipo para nuestra espiritualidad cristiana. Teniendo en cuenta esto, tomémonos un momento para orar por todas las mujeres que desde su entrega acompañan y lideran diferentes procesos comunitarios a favor de la vida poniendo en práctica la misericordia de Dios en medio del pueblo.

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