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Evangelio del día y comentario – 20 de julio de 2021

Mt 12, 46-50: Éstos son mi madre y mis hermanos

Apolinar, mártir (s. II) Éx 14, 21–15, 1: Los israelitas entraron en el mar Interleccional Éx 15: Cantemos al Señor, sublime es su victoria

Todavía estaba hablando Jesús a la multitud, cuando se presentaron su madre y sus hermanos, que estaban afuera, deseosos de hablar con él. 47Uno le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablar contigo. 48Él contestó al que se lo decía: ¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? 49Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: ¡Ahí están mi madre y mis hermanos! 50Cualquiera que haga la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Comentario

“Hacer la voluntad de Dios” es el distintivo de identidad del ser familia de Jesús. Los que “escuchan su palabra y la cumplen” se convierten en “madre”, “hermano” y “hermana” de Jesús. María es grande no solo por ser madre de Jesús sino por ser la mejor discípula que cumple su voluntad. Esto significará comulgar con sus palabras y el proyecto del Reino, independientemente de las condiciones legales y raciales. El paso de los israelitas en medio de las aguas divididas los marcó profundamente y les dio identidad, como familia, como pueblo elegido y fortaleció su razón celebrativa. En toda celebración y catequesis recordaban aquel momento providencial y se fortalecían como pueblo elegido. Desde la experiencia de la liberación y la alianza, se celebrará que el Dios viviente acompañó a su pueblo, lo constituyó y le dio identidad como pueblo elegido. Dios sigue actuando entre los que más sufren la opresión y esclavitud, ofreciéndoles dignidad y familia, comunidad: nosotros. ¿Cuál será nuestro distintivo como comunidad? ¿Se nota en nosotros la acción liberadora de Dios?

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