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Evangelio del día y comentario – 20 de febrero de 2021

Lc 5, 27-32: He venido a llamar a los pecadores

En aquel tiempo, al salir Jesús vio a un recaudador de impuestos, llamado Leví, sentado junto a la mesa de recaudación de los impuestos. Le dijo: Sígueme. 28Dejándolo todo, se levantó y le siguió. 29Leví le ofreció un gran banquete en su casa. Había un gran número de recaudadores de impuestos y otras personas sentados a la mesa con ellos. 30Los fariseos y letrados murmuraban y preguntaban a los discípulos: ¿Cómo es que comen y beben con recaudadores de impuestos y pecadores? 31Jesús les replicó: No tienen necesidad del médico los que tienen buena salud, sino los enfermos. 32No vine a llamar a justos, sino a pecadores para que se arrepientan.

Reflexión

La vocación de Isaías surge en un momento histórico difícil para su pueblo. Después de la terrible calamidad del destierro, los sueños del regreso y de reconstrucción nacional, la situación del pueblo parecía abocada a un nuevo desastre. La alianza con Dios parecía relegada a la piedad personal y a los rituales en el templo. El profeta pone el dedo en la llaga: la justicia produce pan suficiente para todos. El liderazgo profético de los discípulos de Jesús consiste menos en encabezar procesiones que en re-generar estructuras y organizaciones de alcance social al servicio de la vida plena de todos. Lo más indispensable es que el pan llegue a todos, pero primero a desfavorecidos, los que “no tienen vida”. ¿Dónde están los que no tienen qué comer? ¿A quién favorece lo que hacemos como Iglesia?

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