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Evangelio del día y comentario – 2 de noviembre de 2020

Mc 15, 33-39–16, 1-6: Jesús, dando un fuerte grito, expiró

Fieles Difuntos Primera lectura: Job 19, 1.23-27a Mi Redentor está vivo Salmo responsorial: Sal 24, 6-7c.17-18.20-21 Segunda lectura: Fil 3, 20-21 Él transformará nuestro cuerpo

Aquel día, al mediodía, se oscureció todo el territorio hasta media tarde. 34A esa hora Jesús gritó con voz potente: Eloi Eloi lema sabaktani, que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?. 35Algunos de los presentes, al oírlo, comentaban: Está llamando a Elías. 36Uno empapó una esponja en vinagre, la sujetó a una caña y le ofreció de beber diciendo: ¡Quietos! A ver si viene Elías a librarlo. 37Pero Jesús, lanzando un grito, expiró. 38El velo del santuario se rasgó en dos de arriba abajo. 39El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo expiró, dijo: Realmente este hombre era Hijo de Dios. 16.1Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo. 2 El primer día de la semana, muy temprano, llegaron al sepulcro al salir el sol. 3 Se decían: ¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Alzaron la vista y observaron que la piedra estaba corrida. Era muy grande. 5 Al entrar al sepulcro, vieron un joven vestido con un hábito blanco, sentado a la derecha; y quedaron sorprendidas. 6 Les dijo: No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Miren el lugar donde lo habían puesto.

Comentario

Marcos, en el evangelio de hoy, narra la muerte de Jesús por un lado, y la tumba vacía por el otro. Para la comunidad de Marcos, el crucificado es el resucitado y el resucitado es el crucificado. Ambos se identifican. Son uno mismo. Por lo tanto, no puede haber una separación entre el crucificado y el resucitado, ambas realidades se concretizan en la persona de Jesús. La muerte (física) de Jesús llevó a la comunidad a experimentar a Jesús de una manera diferente al constatar que “la piedra estaba corrida”. ¿Quién movió la piedra? Marcos utiliza el “pasivo divino” (donde el sujeto siempre es Dios) para demostrar que la resurrección de Jesús (sepulcro abierto) es una obra de Dios. Al resucitar/dar vida a su crucificado, Dios se solidariza con todos los crucificados de todos los tiempos. Por eso es que podemos celebrar la vida, no solo del crucificado, sino de todos los crucificados de todos los tiempos y que han hecho posible tengamos una vida más justa.

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