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Evangelio del día y comentario – 2 de marzo de 2020

Mt 25, 31-46: Vengan, benditos de mi Padre

Simplicio (483) Primera lectura: Lv 19, 1-2.11-18 Juzga con justicia Salmo responsorial: Sal 18, 8-10.15

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando el Hijo del Hombre llegue con majestad… 34dirá a los de la derecha: Vengan, benditos de mi Padre, a recibir el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era emigrante y me recibieron, 36estaba desnudo y me vistieron, estaba enfermo y me visitaron, estaba encarcelado y me vinieron a ver. 37Los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber, 38emigrante y te recibimos, desnudo y te vestimos? 39¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a visitarte? 40El rey les contestará: Les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mí. 41Después dirá a los de su izquierda: Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, 43era emigrante y no me recibieron, estaba desnudo y no me vistieron, estaba enfermo y encarcelado y no me visitaron. 44Ellos replicarán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, emigrante o desnudo, enfermo o encarcelado y no te socorrimos? 45Él responderá: Les aseguro que lo que no hicieron a uno de estos más pequeños no me lo hicieron a mí. 46Éstos irán al castigo perpetuo y los justos a la vida eterna.

Comentario

La experiencia de adhesión a la persona de Jesús y el proseguimiento de su causa no se mide por el cumplimiento de actos religiosos o litúrgicos. La experiencia de relación existencial con Él se expresa en una vida movida por la misericordia, en defensa de la dignidad de la persona. Lo decisivo para Jesús es el amor hecho realidad y concreción en la vida de los más pobres de la historia. El cristianismo existe para declarar, con actos concretos de vida, la “eminente dignidad de los pobres”. Dios mismo, en la historia de la salvación, dejó claro su amor enloquecido por los más vulnerables, los que no cuentan. El profeta Isaías en 41,4 deja claro de parte de quien está Dios. El texto dice: Yo el señor, que soy el primero, estoy con los últimos. Esto es lo que Jesús hizo a lo largo de toda su vida y es lo que exige a los que se deciden seguirlo. ¿Estás dispuesto a amar y servir a Dios en los más pobres de la historia?

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