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Evangelio del día y comentario – 2 de enero de 2021

Jn 1, 19-28: Yo bautizo con agua

Gregorio Nacianceno (390) Basilio (379) 1Jn 2, 22-28: Dios permanecerá en ustedes Salmo 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle quién era. 20Él confesó y no negó; confesó que no era el Mesías. 21Le preguntaron: Entonces, ¿eres Elías? Respondió: No lo soy. ¿Eres el profeta? Respondió: No. 22Le dijeron: ¿Quién eres? Tenemos que llevar una respuesta a quienes nos enviaron; ¿qué dices de ti? 23Respondió: Yo soy la voz del que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor, según dice el profeta Isaías. 24Algunos de los enviados eran fariseos 25y volvieron a preguntarle: Si no eres el Mesías ni Elías ni el profeta, ¿por qué bautizas? 26Juan les respondió: Yo bautizo con agua. Entre ustedes hay alguien a quien no conocen, 27que viene detrás de mí; y yo no soy digno de soltarle la correa de su sandalia. 28Esto sucedía en Betania, junto al Jordán, donde Juan bautizaba.

Comentario

Representantes de los judíos vienen a Juan con la intención de cuestionarlo. Juan da testimonio (martyría) sobre él. Deja claro que él no es el Mesías. Pero asegura que está en la historia para abrir el camino al Mesías, para preparar las sendas que recorrerá el Libertador de Israel. Los que vienen a Juan son hombres de religión; personas que representan dicho estamento, especialistas en el tema de la purificación: son sacerdotes y levitas. Ellos, más que nadie, tienen miedo que algo nuevo pueda surgir. La religión, acostumbrada a la seguridad y a la estabilidad, siente que lo nuevo que llega es amenazante para sus intereses mezquinos. También hoy surgen mesías “falsos”. Muchos grupos religiosos “postdenominacionales” de corte neopentecostal y otros tantos al interior de la Iglesia Católica son generadores de “falsos mesianismos”. Su táctica es imponer el miedo en la gente, para luego presentar una falsa liberación. Esto crece en medio de las iglesias. Esas actitudes y formas de comportamiento no son justas, ni cristianas.

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