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Evangelio del día y comentario –2 de agosto de 2019

Mt 13, 54-58: ¿No es el hijo del carpintero?

Ntra. Sra. de los Ángeles Eusebio de Vercelli (371) Primera Lectura: Lv 23, 1.4-11.15-16.27.34b-37 Se reunirán en asamblea Salmo responsorial: Sal 80, 3-6b. 10-11b

En aquel tiempo se dirigió Jesús a su ciudad y se puso a enseñarles en su sinagoga. Ellos preguntaban asombrados: ¿De dónde saca este su saber y sus milagros? 55¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56Sus hermanas, ¿no viven entre nosotros? ¿De dónde saca todo eso? 57Y esto era para ellos un obstáculo. Jesús les dijo: A un profeta solo lo desprecian en su patria y en su casa. 58Y por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros.

Comentario

La incomprensión e incredulidad hacia Jesús lleva a la misma gente cercana a Él a rechazarlo y cuestionar la valía del mensaje que proclamaba. Jesús no es el primer profeta rechazado, ya Jeremías había sufrido algo muy parecido en su momento. Por lo mismo, en nuestro tiempo, cuando ejercemos nuestro ser profético exhortando, anunciando o denunciando, no nos sintamos desanimados cuando, como a Jesús o los profetas, nos rechacen hasta los más cercanos en quienes creíamos podíamos sentir seguridad. El problema es que la gente no esperaba en tiempos de Jesús, de Jeremías o en los nuestros que pudiéramos hacer “hazañas” fuera de la capacidad que piensan que tenemos. ¡Cuán fácil es juzgar por la apariencia pero cuán engañoso es! En nuestros ambientes el apellido o el origen tienen más peso que lo que uno es o hace. Caemos en el mismo error de todos los tiempos: “¿De dónde saca todo esto?”. Abramos nuestro corazón a la sabiduría que habita en todos. ¿Cuántas veces me dejo seducir por las apariencias?

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