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Evangelio del día y comentario – 19 de septiembre de 2021

Mc 9, 30-37: El primero es el servidor de los demás

25º Ordinario Jenaro, mártir (305) Sab 2, 12.17-20: Lo condenaremos a muerte Salmo 53: El Señor sostiene la vida Sant 3, 16–4, 3: Siembra la paz y procura la justicia

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y fueron recorriendo Galilea, y no quería que nadie lo supiera. 31A los discípulos les explicaba: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres que le darán muerte; después de morir, al cabo de tres días, resucitará. 32Ellos, aunque no entendían el asunto, no se atrevían a preguntarle. 33Llegaron a Cafarnaúm y, ya en casa, les preguntó: ¿De qué hablaban por el camino? 34Se quedaron callados, porque por el camino habían estado discutiendo quién era el más importante. 35Se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: El que quiera ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos. 36Después llamó a un niño, lo colocó en medio de ellos, lo acarició y les dijo: 37Quien reciba a uno de estos niños en mi nombre, a mí me recibe. Quien me recibe a mí, no es a mí a quién recibe, sino al que me envió.

Comentario

Según el evangelio de Marcos, la primera parte de este relato acontece en el camino. Es el movimiento de la praxis y destino de Jesús de Nazaret. Por el camino hace el segundo anuncio de la pasión: “«El Hijo de lo Humano» va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará”. La finalidad de lo anunciado es mostrar la incomprensión de sus discípulos: no entienden y tienen miedo de preguntar. El temor por preguntar radica en la adhesión que implica conocer más al Maestro y lo que de sufrimiento humano conlleva asumir la densidad del seguimiento.

La segunda indicación geográfica del relato tiene lugar en la «hospitalidad» que provee una casa en Cafarnaúm, la cual se erige como lugar de la memoria y escenario para percibir el desenlace del discipulado. El Maestro toma la iniciativa preguntando a sus discípulos sobre el tema de diálogo por el camino. El silencio culpable se hace grito palpable porque ellos no contemplan, en el horizonte de su seguimiento, el aprendizaje vital del auténtico discipulado: compartir y asumir el mismo destino del Maestro hasta “hacerse el último y servidor de todos”.

La pedagogía de Jesús adquiere altura salvífica y sentido político cuando hace de sus palabras, acciones significativas rehabilitadoras de humanidad: incorpora a un niño, recupera su dignidad y lugar sociocultural y lo acaricia manifestándole su ternura esencial. Con lo cual hace evidente la forma en que su poder se concreta e historiza: reivindicando la vida de los oprimidos por las prácticas sociales, religiosas y políticas discriminatorias, deslegitimadas por Jesús con la praxis del Reino, donde el verdadero poder es «amor oblativo».

Que el texto de la Sabiduría, parte del canto del justo perseguido (Sab 1, 16-2, 24), ponga a la Iglesia, comunidad sinodal, pueblo de Dios e iglesia de los pobres, hacia la memoria y el talente profético de su misión, denunciando toda corrupción política y perversión religiosa, y por qué no, todo pecado ecológico (Sínodo Amazónico, 82). Que la conversión mental y estructural que la desafía, la haga un escenario de convivencia ética, fidelidad y justicia, como el justo, el hijo de Dios. De lo que se trata, como lo expresa la Carta de Santiago, es desenmascarar las lógicas del mal, trabajando por sembrar la paz, cosechando justicia y reconciliación.

Que las expectativas mesiánicas de la comunidad de Jesús hoy se expresen mediante la vocación que la constituye: cuidar la vida y la coexistencia en sus múltiples y diversas formas. Como bien lo expresa Pedro Casaldáliga, la Iglesia otorgue al pueblo de Dios y a los pobres, un protagonismo esencial: «Haz del canto de tu pueblo el ritmo de tu marchar».

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