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Evangelio del día y comentario – 19 de marzo de 2021

Lc 2, 41-51a: Mira que te buscábamos angustiados

José, esposo de María 2Sm 7, 4-5a.12-14a.16: Dios le dará el trono de David Salmo 88: Su linaje será perpetuo Rom 4, 13.16-18.22: Creyó contra toda esperanza

En aquel tiempo, los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua. 42Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según costumbre. 43Al terminar ésta, mientras ellos se volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. 44Pensando que iba en la caravana, hicieron un día de camino y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos. 45Al no encontrarlo, regresaron a buscarlo a Jerusalén. 46Luego de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que lo oían estaban maravillados ante su inteligencia y sus respuestas. 48Al verlo, se quedaron desconcertados, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. 49Él replicó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en los asuntos de mi Padre? 50Ellos no entendieron lo que les dijo. 51Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52Jesús crecía en el saber, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Comentario

Uno de los núcleos difíciles de la historia de Jesús de Nazaret es el de sus orígenes irregulares, por decirlo de esta manera. Para legitimar la presencia de Jesús en la sociedad judía, la figura de José fue fundamental. Él debió ser también determinante en la forja de la personalidad de su hijo, incluido lo religioso, que forma parte de lo público. En la familia tradicional, la figura paterna proporciona los medios necesarios para que la madre fortalezca el vínculo afectivo con el hijo durante los primeros años de su existencia, con todos los cuidados que le brinda. Por otra parte, el vínculo con el padre también es vital. Del padre el niño aprenderá los modos de relacionarse que le permitan formar parte de la comunidad o grupo social, gracias al cumplimiento de normas y deberes. Jesús aprendió a relacionarse con Dios como le enseñó José. El crecimiento de familias monoparentales en nuestros medios necesariamente se refleja ya en la configuración social. ¿Qué habilidades relacionales fomenta en nosotros la fe cristiana?

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