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Evangelio del día y comentario – 19 de marzo de 2020

Lc 2, 41-51a: Te buscábamos angustiados

José, esposo de María Primera lectura: 2Sm 7, 4-5a.12-14a.16 Tu Reino permanecerá Salmo responsorial: Sal 88, 2-5.27.29 Segundo lectura: Rom 4, 13.16-18.22 Creyó contra toda esperanza

En aquel tiempo, los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua. 42Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según costumbre. 43Al terminar ésta, mientras ellos se volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. 44Pensando que iba en la caravana, hicieron un día de camino y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos. 45Al no encontrarlo, regresaron a buscarlo a Jerusalén. 46Luego de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que lo oían estaban maravillados ante su inteligencia y sus respuestas. 48Al verlo, se quedaron desconcertados, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.49Él replicó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en los asuntos de mi Padre?50Ellos no entendieron lo que les dijo. 51Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52Jesús crecía en el saber, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Comentario

En el reproche que María hace a Jesús está condensado todo el reproche del Israel que se considera fiel y no permite la llegada de la novedad, sino por el contrario, reclama que Jesús se integre en el pasado nacional y religioso. Con la expresión: “Tu padre”, María está queriendo meter a Jesús en la estricta tradición judía. Este recordatorio, que María hace a Jesús sobre su padre le recuerda que José cumple un papel fundamental en relación a la educación y a la Ley. Las tradiciones del Pueblo representadas en éste relato por José y María no daban posibilidad a que el Mesías se separara de lo establecido. Jesús se coloca en verdadera independencia de las tradiciones de Israel. Él llama a Dios “mi Padre” y de esa manera está separándose de la lógica nacionalista de su sociedad. En la incomprensión de los padres de Jesús, a su vocación novedosa de Mesías, queda simbolizada la incomprensión de todo el Pueblo que no quiere novedad, sino que busca sostener la tradición, aunque sea deshumanizadora.

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