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Evangelio del día y comentario – 19 de agosto de 2021

Mt 22, 1-14: A todos, invítenlos a la boda

Juan Eudes (1680) Jue 11, 29-39a: Jefté hace una promesa al Señor Salmo: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Jesús contó esta parábola: 2 El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. 3 Envió a sus sirvientes para llamar a los invitados a la boda, pero éstos no quisieron ir. 4 Entonces envió a otros sirvientes encargándoles que dijeran a los invitados: Tengo el banquete preparado, mis mejores animales ya han sido degollados y todo está a punto; vengan a la boda. 5 Pero ellos se desentendieron: uno se fue a su campo, el otro a su negocio; 6 otros agarraron a los sirvientes, los maltrataron y los mataron. 7 El rey se indignó y, enviando sus tropas, acabó con aquellos asesinos e incendió su ciudad. 8 Después dijo a sus sirvientes… 9 Vayan a los cruces de caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda 10… Los sirvientes a los caminos y reunieron a cuantos encontraron, malos y buenos. El salón se llenó de convidados. 11Cuando el rey entró para ver a los invitados, observó a uno que no llevaba traje apropiado. 12Le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado sin traje apropiado? Él enmudeció. 13Entonces el rey mandó a los guardias: Átenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 14Porque son muchos los invitados, pero pocos los elegidos.

Comentario

Jesús nos sorprende con esta elocuente parábola en la que compara el Reino Dios con un banquete de bodas, que es un compendio de la historia de la salvación. Jesús ha venido a inaugurar ese tiempo del Reino, pero muchos de los que habían sido invitados a participar en la fiesta decidieron no asistir. Aquí, el rey es Dios que ofrece la celebración del Reino a los invitados, el pueblo de Israel. Los siervos enviados a llamar a los invitados representan a los profetas. Sin embargo, Israel no escuchó; los invitados resultaron estar más interesados en sus propias ocupaciones. Otros insultaron a los profetas y los mataron. No obstante, la celebración seguirá su curso y esta vez los siervos de Dios invitarán a participar a los publicanos, a los pecadores y a los gentiles. Es probable que no todos respondan sinceramente. La invitación es gratuita pero es también exigente. El “traje de bodas” que hace falta para entrar en el banquete eterno significa las “obras de justicia” que cada uno debe hacer. ¿Cuál es nuestro atuendo (obras)?

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