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Evangelio del día y comentario – 18 de octubre de 2020

Mt 2, 15-21: Den a Dios lo que es de Dios

En aquel tiempo, los fariseos se reunieron para buscar un modo de enredar a Jesús con sus palabras. 16Le enviaron algunos discípulos suyos acompañados de herodianos, que le dijeron: Maestro, nos consta que eres sincero, que enseñas con fidelidad el camino de Dios y que no te fijas en la condición de las personas porque eres imparcial. 17Dinos tu opinión: ¿es lícito pagar tributo al césar o no? 18Jesús, adivinando su mala intención, les dijo: ¿Por qué me tientan, hipócritas? 19Muéstrenme la moneda del tributo. Le presentaron un denario. 20Y él les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? 21Contestaron: Del césar. Entonces les dijo: Den, pues, al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.

Reflexión

El tercer domingo de mes de Octubre suele celebrarse en varios países el Domingo Mundial de las Misiones –DOMUND–. Celebramos este domingo la vocación misionera de la Iglesia y pedimos al Señor vivirla plenamente. En este ambiente recordamos que otra característica del Reino de Dios es que quien entra en él no se desentiende de las realidades de este mundo, sino por el contrario, sabe dar al césar lo que es del césar y a Dios lo que es Dios o en otras palabras: No darle al césar lo que es de Dios.

Isaías nos recuerda en este texto que Dios actúa en la historia de su pueblo y de todos los pueblos. A pesar de todas las apariencias, las autoridades de este mundo reciben el poder de Dios, el Señor de la historia. Y esto significa que no tienen poder absoluto, sino todo lo contrario, todo poder en este mundo está obligado, siempre y en todo momento, a responder ante Dios de la forma de ejercer su autoridad en la justicia y la verdad.

La primera carta a los tesalonicenses es, según los estudiosos, la primera de las cartas escritas sobre la historia cristiana del Nuevo Testamento. Pablo bendice y da gracias a esta comunidad por su disposición para recibir sus palabras, no como simples palabras humanas, sino como Palabra de Dios y reconociendo los frutos que pueden recogerse viviendo la fe, la esperanza y la caridad. La vivencia del Evangelio se muestra en el estilo de vida.

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