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Evangelio del día y comentario – 18 de noviembre de 2020

Lc 19, 11-28: Siervo perezoso e infiel

Basílica de Pedro y Pablo Rosa Filipina Duchesne (1852) Primera lectura: Ap 4, 1-11 Santo es el Señor Salmo responsorial: Sal 150, 1-6

Como la gente lo escuchaba, Jesús añadió una parábola; porque estaban cerca de Jerusalén y ellos creían que el reino de Dios se iba a revelar de un momento a otro. 12Él les dijo: Un hombre noble se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver. 13Llamó a diez sirvientes suyos, les entregó una gran cantidad de dinero y les encargó: Háganla producir hasta que yo vuelva. 14Sus compatriotas, que lo odiaban, enviaron tras él una comisión encargada de decir: No queremos que ése sea nuestro rey. 15Volvió una vez nombrado rey y llamó a los sirvientes… 16Se presentó el primero y dijo: Señor, tu dinero ha producido diez veces más. 17Le respondió: Muy bien, sirviente diligente; por haber sido fiel en lo poco, administrarás diez ciudades… 20Se presentó el tercero y dijo: Aquí tienes tu dinero, que he guardado en un pañuelo. 2 Te tenía miedo porque eres riguroso: retiras lo que no has depositado, y cosechas lo que no has sembrado… 23¿Por qué no pusiste mi dinero en un banco, para que, al volver yo, lo cobrara con los intereses? 24Después ordenó a los presentes: Quítenle el dinero y dénselo al que consiguió diez veces más. 25Le respondieron: Señor, ya tiene diez veces más. 26Yo les digo que a quien tiene se le dará y a quien no tiene se le quitará aun lo que tiene. 27En cuanto a esos enemigos, que no querían que fuera su rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia. 28Dicho esto, siguió adelante, subiendo hacia Jerusalén.

Comentario

No es casualidad que Lucas siga usando este lenguaje tan duro para referirse a la inminente confrontación con los administradores del poder religioso del Templo de Jerusalén. El rey, el amo, el hombre rico representa a Dios que regresa de un largo viaje para pedir cuentas a sus servidores sobre lo que han hecho en su ausencia. De modo velado para nosotros, pero directo para los oyentes de aquel momento. Jesús comunica la plena conciencia del ambiente conspirativo que se respiraba en esos días. Sin duda, esta parábola está escrita para interpelar a quienes tienen en sus manos el poder religioso del orden sagrado o ministerios pastorales. ¿Qué tendríamos para ofrecerle a Dios si hoy viniera a pedir cuentas a los pastores de su Iglesia sobre lo que han hecho con el rebaño que les ha confiado?

 

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