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Evangelio del día y comentario – 18 de junio de 2020

Mt 6, 7-15: Ustedes oren así

Juliana de Falconieri, fundadora (1341) 18 Primera lectura: Eclo 48, 1-14 Elías fue arrebatado Salmo responsorial: Sal 96, 1-2.3-4.5-6.7

En aquel tiempo dijo Jesús dijo a sus discípulos: Cuando ustedes recen no sean charlatanes como los paganos, que piensan que por mucho hablar serán escuchados. 8 No los imiten, pues el Padre de ustedes sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan. 9 Ustedes oren así: ¡Padre nuestro que estás en el cielo! Santificado sea tu Nombre, 10venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; 11danos hoy nuestro pan de cada día, 12perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; 13no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. 14Pues si perdonan a los demás las ofensas, su Padre del cielo los perdonará a ustedes, 15pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Comentario

En muchas ocasiones la oración se hace estéril y vacía porque ésta carece de significado, no se sabe cómo orar o se confunde con un acto de piedad sin más. Igualmente, la oración se confunde con una lista de peticiones a Dios para nuestras vidas. En consecuencia, la oración se instrumentaliza. Para el evangelista, la oración del padrenuestro no es una retórica sin más, es la puerta de acceso a todo el plan de Jesús en clave de Reino. Precisamente, esta oración se encuentra en el corazón de todo el sermón de la montaña porque vincula el Reino de Dios con la tarea de practicar la justicia. Esa es la mejor oración que pudo habernos enseñado de Jesús: de relacionarnos como hijos auténticos de Dios, de pedir el acontecer el Reino de Dios en la historia, implicando la justicia y la reconciliación como una praxis de vida. Como creyentes: ¿nuestra oración se encuentra en sintonía con el proyecto de Jesús?

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