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Evangelio del día y comentario – 18 de agosto de 2021

Mt 20, 1-16: ¿Vas a tener envidia porque soy bueno?

Alberto Hurtado (1952) Jue 9, 6-15: El Señor es su rey Salmo 20: Señor, el rey se alegra por tu fuerza

Enseñó Jesús: El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña. 2 Cerró trato con ellos en un denario al día y los envió a su viña. 3 Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza algunos que no tenían trabajo 4 y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido. 5 Ellos se fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. 6 Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar? 7 Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña. 8 Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. 9 Pasaron los del atardecer y recibieron un denario. 10Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga. 11Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado: 12Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día. 13Él contestó a uno de ellos: Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario? 14Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti. 15¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso? 16Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Comentario

Sin duda alguna, lo más importante de esta parábola es que, en el Reino las bendiciones y recompensas se reciben por la bondad y el amor de Dios y no según el mérito propio o el tiempo de servicio. En el Reino no hay lugar para la envidia y la codicia. El resentimiento, por la bondad y generosidad de alguien, es una de las peores actitudes humanas; sin embargo, es frecuente en nuestro entorno. Dios siempre va en busca de todos, llama a todos, a cualquier hora, siempre quiere dar y acoge a los que encuentra. Jesús, con esta parábola da golpe de gracia al concepto que no solo los fariseos y escribas tenían sino también muchos de nosotros sobre Dios y su retribución. Jesús se ha hecho nuestro “pan de cada día”, se ofrece en la misa a todos sin discriminación de edad, condición social o nivel de santidad. Él se da, para que también nosotros aprendamos a darnos a los demás generosamente. ¿Ante Dios te sientes con más derechos que otros?

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