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Evangelio del día y comentario – 17 de septiembre de 2019

Lc 7, 11-17: ¡Muchacho, levántate!

Roberto Belarmino (1621) Hildegarda de Bingen (1179) Primera lectura: 1Tim 3, 1-13 El obispo debe ser irreprochable Salmo responsorial: Sal 100, 1-3b. 5-6

En aquel tiempo Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naín, acompañado de los discípulos y de un gran gentío. 12Justo cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a un muerto, hijo único de una viuda; la acompañaba un grupo considerable de vecinos. 13Al verla, el Señor sintió compasión y le dijo: No llores. 14Se acercó, tocó el féretro, y los portadores se detuvieron. Entonces dijo: Muchacho, yo te lo ordeno, levántate. 15El muerto se incorporó y empezó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre. 16Todos quedaron sobrecogidos y daban gloria a Dios diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros; Dios se ha ocupado de su pueblo. 17La noticia de lo que había hecho se divulgó por toda la región y por Judea.

Comentario

Las figuras del obispo, del diácono y de sus respectivas mujeres, como aparecen en la carta a Timoteo, reflejan el modelo de una casa ideal, cuya cabeza es el pater familias, a cuyo cargo estaban vida y sustento de todos los miembros. Pero a la casa pertenecían personas de la misma sangre, y también esclavos, socios y clientes sin vínculo sanguíneo alguno. La casa era una célula de producción económica y social. Los diáconos eran una especie de mayordomos al servicio de un supervisor (epíscopo) para ejecutar sus órdenes. Esas figuras proyectaron la organización piramidal en las comunidades eclesiales de los primeros siglos. Dejando a un lado los datos de la tipología tan diversa, la familia en sociedades desarrolladas y en vías de desarrollo, hoy suele ser nuclear, de decisiones consensuadas y con responsabilidades compartidas. El desarrollo industrial ha modificado la red relacional de manera irreversible, también en la familia. Por eso mismo el liderazgo en las comunidades de fe debe también ajustarse a las condiciones de verdad, justicia y equidad que reclama el mundo actual.

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