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Evangelio del día y comentario – 17 de noviembre de 2020

Lc 19, 1-10: Quiero hospedarme en tu casa

Isabel de Hungría (1231) Primera lectura: Ap 3, 1-6.14-22 Si me abre, cenaré con él Salmo responsorial: Sal 14, 2-4b.5

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesó la ciudad, 2 allí vivía un hombre llamado Zaqueo, jefe de recaudadores de impuestos y muy rico, 3 intentaba ver quién era Jesús; pero a causa del gentío, no lo conseguía, porque era bajo de estatura. 4 Se adelantó de una carrera y se subió a un árbol para verlo, pues iba a pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó al sitio, alzó la vista y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa. 6 Bajó rápidamente y lo recibió muy contento. 7 Al verlo, murmuraban todos porque entraba a hospedarse en casa de un pecador. 8 Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y a quien haya defraudado le devolveré cuatro veces más. 9 Jesús le dijo: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también él es hijo de Abrahán. 10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo perdido.

Comentario

Jesús se concibe así mismo como un hombre libre, “dueño” del sábado y capaz de levantar el “templo” en tres días. Tal como lo hizo con el ciego de Jericó, Jesús rompe las distancias físicas y simbólicas que lo separan de Zaqueo. El relato habla del inmenso deseo de este hombre pequeño para ver a Jesús, y el esfuerzo que llegó a desplegar no fue en vano. Porque no solamente pudo verlo en persona sino que además fue llamado por su nombre y le pidió que lo recibiera en su casa. Jesús no se conforma con la forma impersonal de relación. Él quiere encontrarse con el sujeto que hay en Zaqueo. Y de ese encuentro personal e íntimo surge lo mejor de la persona, sin presión ni obligación. Surge por agradecimiento y generosidad. En estos encuentros de Jesús con las personas hay una pedagogía pastoral que necesitamos recuperar para ir a encontrarnos con quienes se hallan en las periferias de la sociedad, personas y situaciones que desconocemos totalmente, pero que esperan ser convocadas.

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