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Evangelio del día y comentario – 17 de marzo de 2020

Mt 18, 21-35: ¿Cuántas veces tengo que perdonarle?

Patricio (461) Primera lectura: Dn 3, 25.34-43 Acepta nuestro corazón Salmo responsorial: Sal 24, 4-5a.6-7bc.8-9

En aquel tiempo se acercó Pedro a Jesús y le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarle? ¿Hasta siete veces? 22Le contestó Jesús: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 23Por eso, el Reino de los cielos se parece a un rey que decidió ajustar cuentas con sus sirvientes. 24Ni bien comenzó, le presentaron uno que le adeudaba diez mil monedas de oro. 25Como no tenía con qué pagar, mandó el rey que vendieran a su mujer, sus hijos y todas sus posesiones para pagar la deuda. 26El sirviente se arrodilló ante él suplicándole: ¡Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré! 27Compadecido de aquel sirviente, el rey lo dejó ir y le perdonó la deuda. 28Al salir, aquel sirviente tropezó con un compañero que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y mientras lo ahogaba le decía: ¡Págame lo que me debes! 29Cayendo a sus pies, el compañero le suplicaba: ¡Ten paciencia conmigo y te lo pagaré! 30Pero el otro se negó y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31Al ver lo sucedido, los otros sirvientes se sintieron muy mal y fueron a contarle al rey todo lo sucedido. 32Entonces el rey lo llamó y le dijo: ¡Sirviente malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo suplicaste! 33¿No tenías tú que tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti? 34E indignado, el rey lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. 35Así los tratará mi Padre del cielo si no perdonan de corazón a sus hermanos.

Comentario

Uno de los grandes problemas del cristianismo, a lo largo de su existencia, es el matrimonio que se ha pretendido entre “comportamiento natural”, o ley natural, y Evangelio. Se creyó que actuar de acuerdo a la naturaleza, a sus leyes tantas veces cerradas y mezquinas, era lo más normal para asumir el Evangelio y seguir a Jesús. Esto llevó a que las exigencias que Jesús colocó, para adherirse al proyecto que Él predicó, fueran suavizadas hasta el punto que se permitiera en el cristianismo visiones de odio, venganza y revanchismos. El Evangelio está por encima de la ley natural. Pero se permitió que ésta se colocara por encima del Evangelio. Quien asume el bautismo está obligado a pasar de “una vida vulgar, a la vida radical”. En la manera como algunas comunidades cristianas han entendido el “perdón” parece que han olvidado la misericordia. Sin querer, se dejan llevar por la “ley del más fuerte”. ¿El cristianismo es una trasgresión a la ley natural, ya que ésta no está hecha para el perdón?

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