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Evangelio del día y comentario – 17 de diciembre de 2020

Mt 1, 1-17 Genealogía de Jesucristo, hijo de David

Lázaro (s. I) Primera lectura: Gn 49, 2.8-10 El cetro no se apartará de Judá Salmo responsorial: Sal 71, 1- 4ab.7-8.17

Libro de la genealogía de Jesús, Mesías, hijo de David, hijo de Abrahán: 2 Abrahán engendró a Isaac; Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. 3 Judá engendró, de Tamar, a Fares y Zará; Fares engendró a Esrón; Esrón engendró a Arán. 4 Arán engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Naasón; Naasón engendró a Salmón. 5 Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé. 6 Jesé engendró al rey David. David engendró, de la mujer de Urías, a Salomón. 7 Salomón engendró a Roboán; Roboán engendró a Abías; Abías engendró a Asaf… 15Eliud engendró a Eleazar; Eleazar engendró a Matán; Matán engendró a Jacob. 16Jacob engendró a José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado el Mesías. 17De este modo, todas las generaciones de Abrahán a David son catorce; de David hasta el destierro a Babilonia, catorce; del destierro de Babilonia hasta el Mesías, catorce.

Comentario

Hoy entramos en la última etapa del Adviento. Los días 17 al 24 se consideran “ferias privilegiadas” pues, como una especie de novenario previo a nuestra gran fiesta de Navidad, nos preparamos para celebrar a Jesús en quien se cumplen todas las esperanzas largamente esperadas sobre la llegada del Mesías, quien desde el libro del Génesis se proclamaba como surgiendo de la tribu de Judá. Al hablar de 14 generaciones en tres períodos de la historia desde Abrahán, pasando por David y hasta José nos presentan la bendición a todas las naciones, a toda la humanidad en la persona de Jesús, el Mesías davídico. Por otra parte se nos habla del cumplimiento de las promesas del Padre. La gloria del hombre es Dios; el hombre, en cambio, es el receptáculo de la actuación de Dios, de toda su sabiduría y su poder. Pidámosle al Señor nos conceda la sabiduría de su Espíritu para que adquiramos un corazón sencillo. ¿Estás dispuesto para acoger la revelación de Dios, enraizado en la historia humana?

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