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Evangelio del día y comentario – 17 de abril de 2021

Jn 6, 16-21: Jesús caminaba sobre el lago

María de la Encarnación (1618) Hch 6, 1-7: Eligieron a siete hombres Salmo 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros

Al atardecer los discípulos bajaron hasta el lago. 17Subieron a la barca y atravesaron el lago hacia Cafarnaún. Había oscurecido y Jesús no los había alcanzado aún. 18Soplaba un fuerte viento y el lago se encrespaba. 19Cuando habían remado unos cinco o seis kilómetros, ven a Jesús que se acercaba al barco caminando sobre el agua, y se asustaron. 20Él les dice: Yo soy, no teman. 21Quisieron subirlo a bordo, y enseguida la barca tocó tierra, en el lugar al que se dirigían.

Comentario

Cuando la oscuridad invade el corazón, es decir, el interior del ser humano o de la sociedad surge la perplejidad, la duda, la inseguridad. Cuántas veces hemos pasado en nuestra vida por “noches oscuras del alma”. No entendemos lo que pasa a nuestro alrededor, no encontramos la salida a problemas, a veces insignificantes, nos enredamos en asuntos triviales. Perdemos el horizonte de la existencia. Es lo que vivieron los discípulos de Jesús aquella tarde en lago de Galilea. Por eso el movimiento de las aguas los asusta porque los deja sin piso, sin seguridad. Pero la presencia de Jesús lo aclara todo. Él es el ancla que permite desembarcar en las playas de la vida con esperanza y fortaleza. Cuando Jesús está en medio de la vida, entre los discípulos, se siente la seguridad del Reino. No una seguridad falsa sino la seguridad que genera confianza para lanzarse a las aguas turbulentas de la vida cotidiana. ¿Has vivido momentos de incertidumbre? ¿Cómo has salido de ellos? ¿Te ha ayudado tu fe?

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