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Evangelio del día y comentario – 17 de abril de 2020

17 Jn 21, 1-14: Jesús les repartió pan y pescado

En octava de Pascua María de la Encarnación (1618) Primera lectura: Hch 4, 10-12 Ningún otro puede salvar Salmo responsorial: Sal 117, 1-2.4.22-27a

En aquel tiempo, Jesús se apareció de nuevo a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se apareció así: 2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos. 3 Les dice Simón Pedro: Voy a pescar. Le responden: Nosotros también vamos. Salieron, y subieron a la barca; pero aquella noche no pescaron nada. 4 Al amanecer Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no reconocieron que era Jesús. 5 Les dice Jesús: Muchachos, ¿tienen algo de comer? Ellos contestaron: No. 6 Les dijo: Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán. Tiraron la red y era tanta la abundancia de peces que no podían arrastrarla. 7 El discípulo amado de Jesús dice a Pedro: Es el Señor. Al oír Pedro que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 8 Los demás discípulos se acercaron en el bote, arrastrando la red con los peces, porque no estaban lejos de la orilla, apenas unos cien metros. 9 Cuando saltaron a tierra, ven unas brasas preparadas y encima pescado y pan. 10Les dice Jesús: Traigan algo de lo que acaban de pescar. 11Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, la red no se rompió. 12Les dice Jesús: Vengan a comer. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor. 13Jesús se acercó, tomó pan y se lo repartió e hizo lo mismo con el pescado. 14Ésta fue la tercera aparición de Jesús, ya resucitado, a sus discípulos.

Comentarios

Jesús es esa piedra insustituible en el designio salvífico de Dios para la humanidad. Cada vez que me encuentro con textos “de piedra” acuden a mi mente figuras pétreas significativas, además de las tablas de la alianza sinaítica: el basalto del código de Hammurabi y las redondas de la Coyolxauhqui y del Calendario Azteca. Estas piedras emblemáticas condensan cosmovisiones de culturas ancestrales que plasmaron para las generaciones posteriores lo que le daba sentido a su vida y que habría de guiar su comprensión y su andar por la historia. Para el cristiano, es Cristo la piedra que revela el sentido pleno de la vida verdadera. Él es una piedra flexible, hecha palabra y evangelio. ¿Qué principio o valor de Cristo rige nuestra vida? ¿Hay algo de Jesús que nos incomode o que quisiéramos borrar?

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