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Evangelio del día y comentario – 16 de septiembre de 2021

Lc 7, 36-50: Sus pecados son perdonados

Cornelio y Cipriano (253/258) 1Tim 4, 12-16: Sé modelo de creyentes Salmo 110: Grandes son las obras del Señor

36En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa. 37En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, 38se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra. 39Al verlo, el fariseo que lo había invitado, pensó: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando: una pecadora. 40Jesús tomó la palabra y le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Contestó: Dilo, maestro. 41Le dijo: Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y otro cincuenta. 42Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿Quién de los dos lo amará más? 43Contestó Simón: Supongo que aquél a quien más le perdonó. Le replicó: Has juzgado correctamente. 44Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella me los ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello. … 47Por eso te digo que se le han perdonado numerosos pecados, por el mucho amor que demostró. Pero al que se le perdona poco, poco amor demuestra. 48Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. …

Comentario

Con cierta frecuencia, escuchamos decir a las personas que el perdón es de Dios, asumiendo con ello que entre las personas no existe la disposición para dicha acción. Pues bien, el evangelio de Lucas centra nuestra atención en este relato para hablarnos de la capacidad de amar y perdonar que tenemos. En medio de la escena de la mujer que se aferra a Jesús con sus atenciones, una parábola que reafirma una única idea: a quien mucho se le perdona, mucho se le ama. A la mujer, pues, se le está perdonando mucho, dado el amor que manifiesta. Desde luego, esto muestra que Dios en su infinita misericordia perdona a quien se arrepiente y que los gestos de la mujer, exagerados y escandalosos para el grupo de fariseos ahí reunidos, son la muestra de amor auténtico en su proceso de conversión. Ante ello, Jesús perdona, ama, salva a esta mujer. Y nosotros, ¿seguiremos dejando a Dios nuestra capacidad de amar al otro totalmente?

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