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Evangelio del día y comentario – 16 de junio de 2021

Mt 6, 1-6.16-18: Tu Padre te recompensará

Juan Francisco de Regis (1640) 2Cor 9, 6-11: Dios ama al que da con alegría Salmo 111: Dichoso quien teme al Señor

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean; de lo contrario no serán recompensados por su Padre del cielo. 2 Cuando des limosna no hagas tocar la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los alabe la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. 3 Cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; 4 de ese modo tu limosna quedará escondida, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. 5 Cuando ustedes oren no hagan como los hipócritas, que gustan rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse a la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. 6 Cuando tú vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. 16Cuando ustedes ayunen no pongan cara triste como los hipócritas, que desfiguran la cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga. 17Cuando tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, 18de modo que tu ayuno no lo vean los demás, sino tu Padre, que está escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Comentario

Jesús critica con fuerza la hipocresía en las tres formas religiosas tradicionales de piedad del judaísmo, aplicable también a todas las religiones. Podemos seguir haciendo esas tres prácticas solo que ahora cambiaron su clave: las tres están orientadas a vivir la nueva manera de ser seres humanos que brota del sermón de la montaña: la bondad y el amor al hermano incluido el prójimo que nos persigue y nos odia. No ayunamos solo por higiene, por salud corporal, ayunamos porque así lo que ahorro al ayunar se lo damos a los pobres, no hago limosna por exhibicionismo sino para convertir mi corazón a la solidaridad contra este mundo injusto, ni rezo solamente para pedir favores individuales, para mí o para mi familia, o para mi iglesia, sino que rezo, con la metodología propia de Jesús que nos trazó en el Padre Nuestro, para abrir el corazón al hoy de Dios que me está gritando en el sufrimiento de los excluidos, y en la destrucción de la madre tierra.

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