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Evangelio del día y comentario – 16 de enero de 2020

Mc 1, 40-45: “Lo quiero; queda sano”

José Vaz (1711) 16 Primera lectura: 1Sm 4, 1-11 El Arca fue capturada Salmo responsorial: Sal 43, 10-11.14-15.24-25

Se acerca a Jesús un leproso y arrodillándose le suplica: Si quieres, puedes sanarme. 41Él se compadeció, extendió la mano, lo tocó y le dijo: Lo quiero; queda sano. 42Al instante se le pasó la lepra y quedó sano. 43Después lo despidió advirtiéndole enérgicamente: 44Cuidado con decírselo a nadie. Ve a presentarte al sacerdote y, para que le conste, lleva la ofrenda de tu curación establecida por Moisés. 45Pero él salió y se puso a proclamar y divulgar el hecho, de modo que Jesús no podía presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares despoblados. Y de todas partes acudían a él.

Comentario

La lepra, en tiempos de Jesús, era considerada una enfermedad muy grave. Además se pensaba que era consecuencia de un pecado cometido por la persona o por sus antepasados. Por eso a la persona con esta enfermedad se le marginaba y excluía de la vida social y religiosa. El leproso del evangelio encuentra en Jesús una posibilidad de recuperar su dignidad como miembro del pueblo de Dios. Pone toda su esperanza y su confianza en Jesús, quién le devuelve la salud y la vida. Le ordena que no se lo diga a nadie porque no pretende ser famoso y también para evitar la murmuración y persecución de las autoridades religiosas. Pero el testimonio del liberado se vuelve viral y vienen muchos a buscar esperanza en Él. ¡Qué bueno sería que hoy nos buscaran porque somos instrumentos de la misericordia liberadora de Dios y no por nuestros propios méritos! La misión del discípulo es escuchar la súplica de las personas que sufren y aportar un granito de arena para su liberación.

 

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