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Evangelio del día y comentario – 15 de noviembre de 2020

Mt 25, 14-30: Pasa al banquete de tu Señor

33o Ordinario Roque González (1628) Alberto Magno (1280) Primera lectura: Prov 31, 10-13.19-20.30-31 Trabaja con manos diestras Salmo responsorial: Sal 127, 1-5 Segunda lectura: 1 Tes 5, 1-6 Ustedes son ciudadanos de la luz

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Es como un hombre que partía al extranjero; antes llamó a sus sirvientes y les encomendó sus posesiones. 15A uno le dio cinco monedas de oro, a otro dos, a otro uno; a cada uno según su capacidad. Y se fue. 16Inmediatamente el que había recibido cinco monedas de oro negoció con ellas y ganó otras cinco. 17Lo mismo el que había recibido dos monedas de oro, ganó otras dos. 18El que había recibido una moneda de oro fue, hizo un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 19Pasado mucho tiempo se presentó el señor de aquellos sirvientes para pedirles cuentas. 20Se acercó el que había recibido cinco monedas de oro y le presentó otras cinco diciendo: Señor, me diste cinco monedas de oro; mira, he ganado otras cinco. 21Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pongo al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor. 22Se acercó el que había recibido dos monedas de oro y dijo: Señor, me diste dos monedas de oro; mira, he ganado otras dos. 23Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor. 24Se acercó también el que había recibido una moneda de oro y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que cosechas donde no has sembrado y reúnes donde no has esparcido. 25Como tenía miedo, enterré tu moneda de oro; aquí tienes lo tuyo. 26Su señor le respondió: Sirviente indigno y perezoso, si sabías que cosecho donde no sembré y reúno donde no esparcí, 27tenías que haber depositado el dinero en un banco para que, al venir yo, lo retirase con los intereses. 28Quítenle la moneda de oro y dénsela al que tiene diez. 29Porque al que tiene se le dará y le sobrará, y al que no tiene se le quitará aun lo que tiene. 30Al sirviente inútil expúlsenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

Comentario

Muchas veces Jesús toma situaciones de la vida cotidiana para hablar del Reino de Dios, se trata de situaciones en las que se despliegan las luces y las sombras del corazón humano, misterio que Dios bien conoce. Esas relaciones que acontecen en el día a día y que pueden suceder en la casa, en el trabajo, en la calle, y que aunque parezcan comunes se convierten en reveladoras de algo más. Cuando Jesús toma esos ejemplos generalmente muestra las contradicciones, las paradojas, las grietas que hacen posible que emerja algo nuevo, porque el Reino de Dios convive con otros poderes opacos, mezquinos, pero inexorablemente su llegada ha desencadenado también el final y el agotamiento de lo viejo.

El Reino esta siempre llegando por eso podemos decir que es como los dolores del parto, es como la vida que urge abriéndose paso porque algo nuevo está naciendo. Cuando llega la hora la mujer embarazada no puede retener el proceso que se ha desencadenado en su cuerpo, porque no depende solo de ella sino principalmente depende de la fuerza de la vida que viene: es el niño que puja por nacer. Así también hay en nosotros una creatividad que puja por dar a luz un mundo nuevo por entre las grietas del mundo viejo que se derrumba en su propia sombra.

El sirviente inútil de la parábola está representando esa lógica vieja, especulativa, calculadora, miedosa, individualista y mezquina que apenas piensa en sí mismo y en su salvación. Lo domina el miedo a perder lo que tiene, lo poco que tiene comparado con la inmensidad de la gracia que se le ofrece y que ciegamente rechaza. Bien dice Pablo en la carta a los Romanos que toda la creación gime con dolores de parto esperando la gloriosa manifestación de los hijos de Dios, esas nuevas creaturas que surgen cuando dejamos atrás al hombre viejo, a la mujer vieja, que nos venden las modas, la publicidad, el consumismo y las viejas estructuras de este mundo.

Hoy es un buen día para reflexionar si damos lugar a la creatividad, a la imaginación, si nos dejamos interpelar por los nuevos sujetos emergentes que se manifiestan a nivel social y cultural, de forma contracultural a veces. O si estaremos olvidándonos de ser levadura en la masa. O mucho peor, si como comunidades de fe, acaso nos estaremos convirtiendo en el servidor inútil, enterrando nuestro valioso talento recibido por temor a perder algún vetusto protagonismo en la historia.

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