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Evangelio del día y comentario – 15 de marzo de 2020

Jn 4, 5-42: Jesús se sentó junto al pozo

3º de Cuaresma Luisa de Marillac, fundadora (1660) Primera lectura: Éx 17, 3-7 Danos agua de beber Salmo responsorial: Sal 94, 1-2.6-9 Segunda lectura: Rom 5, 1-2.5-8 El amor ha sido derramado en nosotros

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob dio a su hijo José. 6 Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó tranquilamente junto al pozo. Era mediodía. 7 Una mujer de Samaría llegó a sacar agua. Jesús le dice: Dame de beber. 8 Los discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. 9 Le responde la samaritana: ¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? Los judíos no se tratan con los samaritanos. 10Jesús le contestó: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva. 11Le dice la mujer: Señor, no tienes con qué sacar el agua y el pozo es profundo, ¿dónde vas a conseguir agua viva? 12¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebían él, sus hijos y sus rebaños? 13Le contestó Jesús: El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; 14quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, porque el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna. 15Le dice la mujer: Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla. 16Le dice: Ve, llama a tu marido y vuelve acá. 17Le contestó la mujer: No tengo marido. Le dice Jesús: Tienes razón al decir que no tienes marido; 18porque has tenido cinco hombres, y el que tienes ahora tampoco es tu marido. En eso has dicho la verdad. 19Le dice la mujer: Señor, veo que eres profeta…28La mujer dejó el cántaro, se fue al pueblo y dijo a los vecinos: 29Vengan a ver un hombre que me ha contado todo lo que yo hice: ¿no será el Mesías? 30Ellos salieron del pueblo y acudieron a él. 31Entretanto los discípulos le rogaban: Come Maestro. 32Él les dijo: Yo tengo un alimento que ustedes no conocen. 33Los discípulos comentaban: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34Jesús les dice: Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y concluir su obra…39En aquel pueblo muchos creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: Me ha dicho todo lo que hice. 40Los samaritanos acudieron a él y le rogaban que se quedara con ellos. Se quedó allí dos días, 41y muchos más creyeron en él, a causa de su palabra; 42y le decían a la mujer: Ya no creemos por lo que nos has contado, porque nosotros mismos lo hemos escuchado y sabemos que éste es realmente el salvador del mundo.

Comentario

La liturgia de este domingo de cuaresma ofrece un relato evangélico bello: el encuentro de Jesús con una mujer de Samaria, que tuvo lugar en tierra extranjera, en el lugar donde habitaban los samaritanos. Estos eran descendientes de un pueblo mixto y hostil a los hebreos que se había formado después de la destrucción de la ciudad de Samaria (721 a.C.), a través de una mezcla racial entre hebreos que se habían salvado y colonos asirios allí deportados. Tenían el monte Garizim como lugar sagrado.

El Evangelio se desarrolla en ese ambiente y teniendo esa realidad como marco. Jesús entra en contacto con la mujer samaritana y la convoca a realizar un éxodo, a salir de las estructuras del pasado y dar un salto cualitativo en la vida del Reino. Jesús se revela como el agua verdadera, la que quita la sed para siempre. Jesús le dice: quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, porque el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna. Esta bella revelación, que de Jesús hace el evangelio de Juan, es trascendental para la mujer samaritana, para el pueblo de Samaria y para los seguidores de Jesús a lo largo de la historia. Hay que buscar en Jesús la fuente de la vida. En él está la plenitud de la vida que Dios da a la humanidad. Sólo Jesús ofrece vida eterna. Sólo él da la plenificación de la existencia.

La relación íntima con Jesús lleva al discí – pulo a una experiencia novedosa con el Padre Dios, a una relación existencial que cambia todas las lógicas de la vida. Jesús enseña una nueva forma de relacionarse con el Padre. Lo que Jesús revela a la mujer, y en ella a toda la humanidad, será clave para configurar la vida con el proyecto del Reino. El alimento de Jesús es hacer la voluntad del Padre. La comunidad Cristiana está invitada, desde siempre, a hacer la voluntad del Padre, de tal manera que el Reino sea una realidad. El amor ha sido derramado en la vida de cada creyente, tal como lo recuerda Pablo. El agua de la vida ha sido ofrecida por Jesús, para tener la plenitud de la vida. Es decir, Dios ya tomó la iniciativa. Ahora toca a cada creyente dar el paso de adhesión total a Dios.

1 comentario en “Evangelio del día y comentario – 15 de marzo de 2020

  1. Las enseñanzas del tiempo cuaresmal son una delicia par calmar la sed de Dios, que en tantas oportunidades padecemos, Especialmente este pasaje de La Samaritana, donde ese encuentro personal con Jesús, el Dios de la vida, me recuerda “Sacaréis con gozo agua de la fuente de la salvación” asimismo de ese encuentro brota el anhelo del anuncio, y en esa certeza anunciar con entusiasmo y de ese amor que se instala en el corazón “abrasar” como San Antonio María Claret, y hacer conocer a otros al Salvador….

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