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Evangelio del día y comentario – 15 de diciembre de 2020

Mt 21, 28-32: Hijo, quiero que trabajes en mi viña

María de la Rosa, fundadora (1855) Primera lectura: Sof 3, 1-2.9-13 La salvación ofrecida a los pobres Salmo responsorial: Sal 33, 2-3.6-7.17-19.23

Planteó Jesús esta parábola: A ver, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se dirigió al primero y le dijo: Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña. 29El hijo le respondió: No quiero; pero luego se arrepintió y fue. 30Acercándose al segundo le dijo lo mismo. Éste respondió: Ya voy, señor; pero no fue. 31¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Le dijeron: El primero. Y Jesús les contestó: Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. 32Porque vino Juan, enseñando el camino de la justicia, y no le creyeron, mientras que los recaudadores de impuestos y las prostitutas le creyeron. Y ustedes, aun después de verlo, no se han arrepentido ni le han creído.

Comentario

Hoy somos invitados a reconocernos pobres y pecadores para descubrir la venida del Reino. Es la promesa que ofrece Sofonías en la renovación de la humanidad por obra del Señor. Esta renovación profunda consiste en la conversión del corazón aceptando la ley divina y arrancando el egoísmo, la soberbia, que ocupa el lugar de Dios en nuestras vidas. Jesús utiliza la parábola de los dos hijos para recordarnos la coherencia de nuestras palabras que deben ser plasmadas en los hechos. Nos muestra que la obediencia a Dios sólo se manifiesta en las obras, no con las palabras. Presenta dos grupos de personas consideradas pecadores irremediablemente excluidos del Reino para mostrar que ellos más fácil podrán salvarse que los que se consideraban con derecho al Reino, pues éstos últimos han rechazado la presencia y exhortación del Bautista que actuó con la autoridad de Dios y rechazarán por consecuencia a Jesús que vino a ofrecer el amor de Dios en un sí firme, sostenido y definitivo. ¿Eres de los que dicen sí, pero no?

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