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Evangelio del día y comentario – 14 de mayo de 2021

Jn 15, 9-17 No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes

Matías, apóstol Hch 1, 15-17.20-26: Asociaron a Matías a los once Salmo 112: El Señor lo sentará con los príncipes de su pueblo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó así yo los he amado: permanezcan en mi amor. 10Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11Les he dicho esto para que participen de mi alegría y sean plenamente felices. 12Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. 13Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos. 14Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo sirvientes, porque el sirviente no sabe lo que hace su señor. A ustedes los he llamado amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre. 16No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidan al Padre en mi nombre él se lo concederá. 17Esto es lo que les mando, que se amen unos a otros.

Comentario

Definitivamente es el amor el dínamo que mueve al mundo. Arquímedes dijo “dame una palanca y moveré al mundo” nosotros decimos: “danos amor y moveremos corazones y voluntades” Los especialistas en psicología del desarrollo dicen que las falencias y los aciertos en la conformación de la personalidad dependen fundamentalmente de la experiencia afectiva que el individuo haya vivido en su infancia y adolescencia. Agresividad expresada por golpes, gritos o indiferencia van a generar individuos inseguros, temerosos, o violentos. Demasiado afecto tendiente a sobreprotección también puede generar personas incapaces de tomar decisiones o extremadamente caprichosas, llevadas de su parecer. El Amor de Dios manifestado en Jesucristo es autónomo pero firme. El amor, como la verdad está ligado a la libertad. Jesús no quiere personas individualistas como tampoco dependientes en la Iglesia. Nos quiere equilibrados afectivamente en la medida de lo posible; capaces de salir de sí mismos para entrar en comunión con el otro. Preparados para el sacrificio y la donación generosa por el hermano. ¿Cómo ha sido tu experiencia afectiva?

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