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Evangelio del día y comentario – 14 de marzo de 2020

Lc 15, 1-3.11-32: Tu hermano estaba muerto y ha revivido

Matilde (968) Primera lectura: Miq 7, 14-15.18-20 Arrojará al mar nuestros delitos Salmo responsorial: Sal 102, 1-4.9-12

…Dijo Jesús: Un hombre tenía dos hijos. 12El menor dijo al padre: Padre, dame la parte de la fortuna que me corresponde. Él les repartió los bienes. 13A los pocos días el hijo menor reunió todo y emigró a un país lejano, donde derrochó su fortuna viviendo una vida desordenada. 14Cuando gastó todo, sobrevino una carestía grave en aquel país, y empezó a pasar necesidad… 20Y se puso en camino a casa de su padre. Estaba aún distante cuando su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y le besó. 21El hijo le dijo: Padre, he pecado contra Dios y te he ofendido, ya no merezco llamarme hijo tuyo. 22Pero el padre dijo a sus sirvientes: Enseguida, traigan el mejor vestido y vístanlo; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23Traigan el ternero engordado y mátenlo. Celebremos un banquete. 24Porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado. Y empezaron la fiesta. 25El hijo mayor estaba en el campo. Cuando se acercaba a casa, oyó música y danzas… 28Irritado, se negaba a entrar. Su padre salió a rogarle que entrara. 29Pero él le respondió: Mira, tantos años llevo sirviéndote, sin desobedecer una orden tuya, y nunca me has dado un cabrito para comérmelo con mis amigos. 30Pero, cuando ha llegado ese hijo tuyo, que ha gastado tu fortuna con prostitutas, has matado para él el ternero engordado. 31Le contestó: Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. 32Había que hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado.

Comentario

El hijo menor es figura de las personas marginadas, descreídas, de aquellas personas que, una vez corregidos del mal camino, son capaces de experimentar el perdón recibido con gozo y el corazón profundamente agradecido, porque descubren que el amor que los acoge es mayor a todos los placeres juntos que han experimentado. En cambio, en la figura del hijo mayor están simbolizadas las personas religiosas y observantes. Viven tan metidos (en apariencia) en las cosas del Padre, pero se sienten extraños y sin alegría haciendo todo eso. Al hijo mayor solo le preocupa cumplir. No ha experimentado el amor. Las relaciones con el Padre son rígidas, carentes de vida, hasta tal punto que siente rabia que la vida de otro hijo sea rescatada. ¿Cómo es nuestra relación con Dios?

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