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Evangelio del día y comentario – 14 de abril de 2020

Jn 20, 11-18: He visto al Señor

María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro 12y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había estado el cadáver de Jesús. 13Le dicen: Mujer, ¿por qué lloras? María responde: Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto. 14Al decir esto, se dio media vuelta y ve a Jesús de pie; pero no lo reconoció. 15Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el jardinero, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. 16Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice en hebreo: Rabbuni, que significa maestro. 17Le dice Jesús: Déjame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes. 18María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto.

Comentario

En una situación de catástrofe o de peligro inminente hay que ponerse a salvo al costo que sea. Pedro lo dice con sentido de confesión de fe, pero cabe extenderlo a los demás ámbitos de la vida personal y común. ¿Qué debemos hacer? La pregunta se nos impone también en otros órdenes de la vida. Los retos urgentes que enfrentamos como humanidad son colosales porque hemos permitido que se agraven de manera acelerada en las últimas décadas. Consideremos solo tres situaciones límite: la bio-sustentabilidad de nuestro planeta, la distribución equitativa de los bienes y el ejercicio verificable de los derechos humanos. Estamos en la misma barca de la humanidad y todos y cada uno tiene mucho que aportar en cada uno de esos rubros. Pensemos qué debemos hacer. A nivel individual, consideremos nuestras relaciones familiares, laborales o sociales maltrechas y respondamos también cómo podemos inyectarles la vitalidad de Cristo resucitado. ¿De qué hay que arrepentirnos y pedir perdón? ¿Qué nos pide hacer el Espíritu de Dios?

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