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Evangelio del día y comentario – 13 de septiembre de 2019

Lc 6, 37-42: ¿Acaso un ciego guía a otro ciego?

Juan Crisóstomo (407) Primera lectura: 1Tim 1, 1-2.12-14 Dios tuvo compasión de mí Salmo responsorial: Sal 15, 1-2a.5. 7-8. 11

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 37No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados. 38Den y se les dará: recibirán una medida generosa, apretada, sacudida y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos. 39Y añadió una comparación: ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo? 40El discípulo no es más que el maestro; cuando haya sido instruido, será como su maestro. 41¿Por qué te fijas en la pelusa que está en el ojo de tu hermano y no miras la viga que hay en el tuyo? 42¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacarte la pelusa de tu ojo, cuando no ves la viga del tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver claramente para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.

Comentario

La conciencia moral es la facultad de saber lo que está bien o mal; es un juicio racional que vuelve responsable a la persona de sus actos. En su contexto particular, la persona desarrolla una conciencia personal que le hace saber qué hace y cómo se relaciona, de acuerdo con ciertos principios éticos. En la lectura de hoy, el autor revela un cambio radical de conciencia que le ha colocado en una nueva condición de vida, motivado porque Cristo lo consideró fiel. Ganarse la confianza de alguien puede ser resultado de una estrategia deliberada; lo que el autor indica es que se vio forzado a cambiar sus convicciones por las de aquel que consideraba su enemigo. Esto es inusual, pues con lo que hacemos nos autoafirmamos, es decir, nos afianzamos en las propias creencias y convicciones, no en las contrarias. No es fácil reconocer errores y equivocaciones propios, porque no nos educamos en la autocrítica. La vida espiritual implica examinar la propia conciencia a diario; de allí se generan los cambios planeados, no solo buenos propósitos.

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