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Evangelio del día y comentario – 13 de octubre de 2020

Lc 11, 37-41: Den limosna y estarán limpios

Rómulo de Génova (s. V) Primera lectura: Gál 5, 1-6 Lo que cuenta es una fe activa Salmo responsorial: Sal 118, 41.43.44.45.47.48

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo lo invitó a comer en su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. 38El fariseo, que lo vio, se extrañó que no se lavase antes de comer. 39Pero el Señor le dijo: Ustedes los fariseos limpian por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de robos y malicia. 40¡Insensatos! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? 41Den, más bien, como limosna lo que tienen y todo será puro.

Comentario

La diferencia entre la Ley y el Espíritu no ha quedado muy clara en la mente y en el corazón de los cristianos de Galacia. ¡Cuánto cuesta desprendernos de nuestras costumbres, especialmente cuándo se revisten de lo sagrado! Pablo insiste en que la libertad frente a la ley es una característica fundamental de las personas que se han adherido a la fe en Jesucristo. En tiempo de Jesús, los fariseos se habían convertido en un grupo selecto y poderoso, amantes de las “buenas” costumbres y de la normativa religiosa. Habían olvidado la esencia de la ley. Jesús, hombre libre, acepta la invitación del fariseo para compartir la mesa, hace caso omiso de “lavarse las manos” y manifiesta su indignación por la superficialidad de los fariseos, extremadamente preocupados con la observancia de la ley. Los gálatas, los fariseos y quizá nosotros mismos estamos contaminados por este virus. Es más cómodo observar las normas que compartir el dinero. Es más fácil lavar las manos que el corazón. ¿Estás creciendo en libertad? ¿Quieres dar limosna a tu prójimo?

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