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Evangelio del día y comentario – 13 de noviembre de 2020

Lc 17, 26-37: Estén preparados para ese día

Diego de Alcalá (1463) Primera lectura: 2Jn 4-9 Estén atentos a la recompensa Salmo responsorial: Sal 118, 1.2.10.11.17.18

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Lo que sucedió en tiempo de Noé sucederá en tiempo del Hijo del Hombre: 27comían, bebían, se casaban, hasta que Noé entró en el arca, vino el diluvio y acabó con todos. 28O como sucedió en tiempo de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban. 29Pero, cuando Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. 30Así será el día en que se revele el Hijo del Hombre. 31Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en la casa, no baje a buscarlas; lo mismo, si uno está en el campo, no vuelva atrás. 32Acuérdense de la mujer de Lot. 33Quien trate de conservar la vida la perderá, pero quien la pierda la conservará. 34Les aseguro: esa noche estarán dos en una cama: a uno lo arrebatarán, al otro lo dejarán; 35habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la arrebatarán, a la otra la dejarán. 36Estarán dos en el campo: a uno lo arrebatarán, al otro lo dejarán. 37Le preguntaron: ¿Dónde, Señor? Jesús les contestó: Donde está el cadáver se reúnen los buitres.

Comentario

Lecturas como las de hoy han sido motivo de miedo y pavor por el mítico fin del mundo. Pero esta no es la intención del Evangelio. La finalidad es que cada persona discierna sobre su fidelidad y lealtad al plan de Dios. Para tal motivo Jesús propone tres situaciones “históricas” que terminan cíclicamente, dando paso a una nueva realidad. El diluvio, la destrucción de la inhóspita y violenta ciudad de Sodoma (siendo este su verdadero pecado y no el de la homosexualidad) y la ruina de Jerusalén. Son momentos que invitan a la espera y al discernimiento de una nueva humanidad, una nueva sociedad y una nueva tierra. Para ser partícipes de esta nueva realidad, la comunidad no debe engancharse única y exclusivamente en comer, beber, casarse, comprar, vender, sembrar o construir. Es necesario estar atentos a los signos de los tiempos, reconociendo la presencia de Jesús entre los pobres y marginados. El ser “tomado” o “levantado” depende de nosotros mismos y de nuestra fidelidad a la propuesta del Reino.

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