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Evangelio del día y comentario – 13 de julio de 2020

Mt 10, 34–11, 1: No vine a traer paz

Teresa de los Andes (1920) Primera lectura: Is 1, 10-17 Aparten de mí sus malas acciones Salmo responsorial: Sal 49, 8-9.16b-17.21 y 23

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. 35Vine a enemistar a un hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36y así el hombre tendrá por enemigos a los de su propia casa. 37Quien ame a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; quien ame a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí. 38Quien no tome su cruz para seguirme no es digno de mí. 39Quien se aferre a la vida la perderá, quien la pierda por mí la conservará. 40El que los recibe a ustedes a mí me recibe; quien me recibe a mí recibe al que me envió. 41Quien recibe a un profeta por su condición de profeta tendrá paga de profeta; quien recibe a un justo por su condición de justo tendrá paga de justo. 42Quien dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su condición de discípulo, les aseguro que no quedará sin recompensa. 11, 1Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a los doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar por aquellas ciudades.

Comentario

Jesús es el Príncipe de la Paz. Su gran mensaje a raíz de su resurrección era precisamente este: la Paz esté con ustedes. Ser pacificadores forma parte del código de las bienaventuranzas. Esa paz es un proyecto integral que al introducir en la historia un modo alternativo, una armonía completa entre seres humanos con sus semejantes, con Dios y con la madre tierra puede provocar un rechazo. ¿Pero, por qué ahora en este texto evangélico se nos dice que no ha venido a traer la paz sino la espada? Nos resulta extraño este lenguaje radical del Evangelio que no deja a nadie indiferente. Y es porque el proyecto de la paz del Evangelio choca con la estructura injusta de este mundo, demasiado incrustada en leyes, sistemas económicos, movimientos culturales, etc. Pone nerviosos a los que han edificado este mundo violento. La paz del Evangelio es la profecía de un mundo donde los excluidos de la historia van a sentarse en la mesa compartida. Mientras eso llegue viviremos el conflicto, la persecución y hasta la muerte.

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