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Evangelio del día y comentario – 12 de marzo de 2020

Lc 16, 19-31: Recibiste bienes y Lázaro males

Luis Orione, fundador (1940) Ma. Teresita Albarrcín (1959) Primera lectura: Jr 17, 5-10 Bendito quien confía en el Señor Salmo responsorial: Sal 1, 1-4.6

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: Había un hombre rico, que vestía de púrpura y lino y todos los días hacía espléndidos banquetes. 20Echado a la puerta del rico había un pobre cubierto de llagas llamado Lázaro, 21que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamerle sus heridas. 22Murió el pobre y los ángeles lo llevaron junto a Abrahán. Murió también el rico y lo sepultaron. 23Estando en el lugar de los muertos, en medio de tormentos, alzó la vista y divisó a Abrahán y a Lázaro a su lado. 24Lo llamó y le dijo: Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro, para que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua; pues me torturan estas llamas. 25Respondió Abrahán: Hijo, recuerda que en vida recibiste bienes y Lázaro por su parte desgracias. Ahora él es consolado y tú atormentado. 26Además, entre ustedes y nosotros se abre un inmenso abismo; de modo que, aunque se quiera, no se puede atravesar desde aquí hasta ustedes ni pasar desde allí hasta nosotros. 27Insistió el rico: Entonces, por favor, envíalo a casa de mi padre, 28donde tengo cinco hermanos; que les advierta no sea que también ellos vengan a parar a este lugar de tormentos. 29Le dice Abrahán: Tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen. 30Respondió: No, padre Abrahán; si un muerto los visita, se arrepentirán. 31Le dijo: Si no escuchan a Moisés ni a los profetas, aunque un muerto resucite, no le harán caso.

Comentario

El relato no tiene la intención de indicarnos cómo será la otra vida; ni cómo será la recompensa en el más allá, en relación a la forma cómo hemos vivido en el más acá. Presenta los compromisos reales que está llamado a tener toda persona que vive con hondura y seriedad el proyecto de humanidad en su vida, más allá de la religión que profese. Todo ser humano está llamado a vivir solidariamente, haciendo posible que el mundo entre en una vertiente novedosa de dignificación. Si eso es una exigencia para todos en el mundo, lo es mucho más para los seguidores de Jesús el Cristo. Estamos invitados a llenar el mundo de una humanidad total que haga posible el sueño de Dios. Tenemos a Jesús que nos señaló la ruta exacta por la que podemos llegar a ser plenamente humanos.

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